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viernes, 2 de agosto de 2013

Crisis de las Frambuesas o Ajusticiamiento mediático de Elinett Wolff

¿Quién es Elinett Wolff Rioseco?
Cecilia Suárez Indart
Julio 2013

La “Ely” para sus amistades es de Los Ángeles, hija de Federico e Inés y por esas cosas de la vida, amigos de mi madre. Seis hermanas, cada una de las Wolff un personaje. Una familia socialista, padres que estuvieron en Las Quiriquinas y todas con esfuerzo y tesón salieron adelante. La desesperación por el destino de los padres, la salida a Argentina y posteriormente a Alemania Oriental (DDR).

Primos achoclonados
Nuestra amistad nació antes que llegáramos al mundo, nuestros hijos se confunden entre tantos primos que suman cerca de veinte. Verano en el campo haciendo manjar, mermeladas, mojando la harina para el pan. Septiembre de empanadas, navidades, años nuevos, cumpleaños, penas y alegrías en estas dos familias.

Largas discusiones con tejido en mano.

Cuando ocurrió la “Crisis de la Frambuesas” escribí en mi blog, el 2008 :

De frambuesas y otras yerbas o cómo el hilo se corta por lo más delgado
Ilse Wolff, Inés Rioseco, Ely Wolff, Cecilia Suárez

Curiosa, por decir lo menos, ha sido la rapidez con que se zanjó la “crisis de las frambuesas”, que sin duda marcará un antes y un después en el accionar de La Moneda en su “batallas por la probidad”. El castigo no podía ser más ejemplarizador: tras poco más de tres meses en el cargo la subsecretaria de Transporte Elinett Wolff fue “renunciada” fulminantemente, el mismo día que un medio digital publicase que empleaba el automóvil oficial para la entrega de frambuesas, productos de la parcela de su familia, a dos cafeterías del centro de Santiago. La verdad es que uno queda atónito por la celeridad del castigo de Palacio. A todas luces desmedido dada la magnitud de la falta, de ser efectiva. Es como para pensar que más de alguno entre los funcionarios del Gobierno, sobre todo aquellos con problemas galopantes de probidad, ya se están preparando para salir por piernas del país para evitar ir a dar con sus huesos a la cárcel.

Pero no. La demanda de pasajes de avión al exterior no ha aumentado y en las altas esferas reina la tranquilidad. Wolff ha sido simplemente la víctima propiciatoria de la nueva política elegida en los pasillos de La Moneda para intentar acallar con dureza, eso sí, selectiva los escándalos de corrupción y malos manejos que salpican la gestión del Gobierno y los partidos concertacionistas. Los que tendrían que dar la cara y defender a Wolff no lo hacen y mejor que no lo hagan porque ellos mismo afrontan acusaciones de falta de probidad, y no precisamente por frambuesas.

Esperemos entonces que, efectivamente la nueva política de probidad se aplique por igual. Si eso ocurre, el sacrificio de Elinett Wolff no habrá sido en vano.

Ha pasado el tiempo y la impotencia es grande, aparece una y otra vez el tema. Nadie recuerda o no quiere saber que las falsas acusaciones quedaron demostradas en el resultado del sumario.

Conversando con la Ely me dice: Amiga, revisando mi vida y las acusaciones que he sufrido, te puedo asegurar que lo más burdo que me ha pasado es lo de las frambuesas, lo menos peligroso para mí, sin embargo por la exposición pública, creo que lograron el objetivo de sacarme del camino en política, al menos hasta ahora...

Teniendo una gran capacidad de gestión, alto compromiso social nunca quiso aceptar un cargo público y durante años trabajo profesionalmente en el Sub Secretaría de Telecomunicaciones. La razón fundamental por la cual no se incorporó a tareas mayores en los Gobiernos de la Concertación fue  básicamente porque no se sentía cómoda con los lineamientos de los gobiernos, poco interés de cumplir con los programas, denuncias de malas prácticas en el Estado, etc.

Sin embargo, en el Gobierno de Michelle Bachelet no le fue posible quedarse al margen. Al conversar con la Presidenta le da a conocer sus dudas de asumir una responsabilidad porque siempre había sido objeto de diversas acusaciones injustificadas en el PS.

La Ely no quería afectar el Gobierno de la Presidenta Bachelet.  Le explicó que  en su condición de militante había recibido formación militar en Cuba y habia sido combatiente internacionalista en  su  estadía en Nicaragua, y podía ser objeto de la farándula comunicacional.Tendría que dar explicaciones públicas innecesarias, toda vez que en ningún caso renegaría de las cosas que había hecho, por el contrario, se sentía orgullosa de  lo realizado y así lo diría.

En otras palabras, no se perdería ocasión de reivindicar cosas que una vez más, quizás pondrían en jaque a su gobierno.  ¿Cuándo ella preguntó si pensaba que la derecha podía usar eso?¿ para qué? ¿con que objeto?, aclaro que no estaba pensando en la derecha, sino en lo que podrían hacer en su contra sus propios "compañeros"... Por supuesto ella (la Presidenta) no creyó posible que algo ocurriera....

Relato de Elinett:

“En la vida política en varias oportunidades había sido sacada de varias tareas o alejada de determinadas misiones partidarias, sin razón alguna o porque algún militante (que yo sepa siempre fueron hombres) hacia acusaciones en  mi contra injustificadas o inventadas de frentón: entre ellas poca fidelidad y confiabilidad política, débil de carácter, prostituta, incompetente, etc. En Cuba fui acusada de agente de la Dina y/o de la CIA, lo que provoco la correspondiente investigación de la Seguridad Cubana, esa historia termino en que los cros. Cubanos me alertaron de mis propios compañeros, a ellos les incomodaba que fuera mujer y tuviera posiciones políticas propias y las defendiera, era muy independiente e inteligente....Les discutía como igual, eso era un problema para mí, según los cubanos.  Y lo sería siempre en mi vida política.

Cuando estuve en curso de formación en la entrañable URSS, junto a una docena de compañeros y previo al ingreso ilegal (o clandestino) al país, los compañeros (tovarich) rusos me alertaron sobre la distancia que me separaba de mis compañeros, los que me tenían miedo o respeto, no compartían que estuviera en el contingente porque era mujer, y eso a ellos les ponía una impronta: la idea era que si yo no hubiera estado allí, los compañeros no habrían hecho muchas cosas porque estábamos expuestos a situaciones extremas y difíciles o de riesgo, pero como yo avanzaba en todas las tareas, ellos no podían ser menos.... Eran hombres.  Y los rusos tenían algo claro con mi persona: la claridad de mis ideas, de mis principios y la voluntad de ser fiel a ellos. Y eso, no era lo que ocurría a menudo en la política.  Es más, más bien eso es lo que vulneran los que quieren ascender en política contra viento y marea.

Cuando salí de Moscú, recibí sabios consejos de mis queridos compañeros soviéticos: Ellos me dijeron: cuídese mucho, lleve sus ideas adelante solo si es posible sacarles fruto, no se enfrente con sus compañeros porque provocara reacciones y dadas las circunstancias de clandestinidad iba a ser muy vulnerable. Y cuando llegáramos al triunfo, y asumiéramos posiciones de gobierno o poder, me recomendaban que tratara de no asumir responsabilidades de mucho vuelo.  Eso no les iba a gustar a mis "compañeros", mi máxima debía ser el bajo perfil, porque si levantaba la cabeza, me la iban a cortar...

Otra cosa: "mis compañeros" en esa etapa eran unos, y en las etapas siguientes podían ser otros distintos.  Pero conociendo como ellos conocían a los socialistas, siempre me iba a pasar más o menos lo mismo.

Salvo que me cooptara el sistema.... Y eso parece que hasta la fecha no ha ocurrido. “

Mi regalo de cumpleaños, y una deuda con mis hijos.

Laurita y Gonzalo Olave W
Iniciando el segundo siglo de mi vida. (Santiago, 27 de octubre 2008  Elinett Wolff)

En las últimas tres semanas, he tenido un par de conversaciones que indican la necesidad de establecer con claridad que la denuncia realizada a distintos medios de comunicación en los meses de marzo – abril en mi contra, y que finalmente publicara El Mostrador el día 23 de abril, no corresponde a la verdad. Una persona que me conoce hace pocos años, me encuentra y me pregunta alegremente como es que me está yendo en mis empresas, ahora que puedo dedicarme a ellas. Mi consternación fue tan evidente que continuó preguntando si es que estaba dedicaba a mi empresa distribuidora de frutas, y a la producción en el campo. Su sorpresa fue grande cuando le comento que no tengo tales empresas. La segunda conversación es con un dirigente de mi partido, y que en un rápido intercambio le entran dudas y me pregunta si es que era efectivo o no que yo usaba los vehículos fiscales para mis negocios familiares. En ambos casos y ante mi respuesta, la pregunta devuelta fue instantánea: "entonces, si no era verdad lo que se dijo en la prensa (¿recuerdan cómo fue aquello?), por qué no te defendiste?"

En esa oportunidad yo dije públicamente que la denuncia era falsa, y algunos medios de comunicación algo insinuaron, pero la versión oficial más entretenida y más farandulera era la otra. Por otro lado, entiendo que se hizo una investigación sumaria interna que cerró el caso sin argumentos para continuar un sumario administrativo.

A modo de regalo de cumpleaños, para mí y para mi hija Laura Beatriz, aprovecho la cercanía de estas importantes fechas, y dado que pasaron también las elecciones municipales, para decir que en el mes de abril no me sentí en condiciones de hacer nada más de lo que hice, a pesar de que según todos los que me quieren esa actitud sólo iba a significar mi desprestigio personal, dado que "quien calla, otorga".

Creo que mi decisión se basó en dos cosas fundamentalmente: coronada la situación por lo sorprendente, tuve siempre la certeza que esta infamia no venía de la derecha (lo cual habría facilitado las cosas para defenderme), y por otro lado no tenía ninguna claridad sobre cual era el fondo del asunto. Además de comprender rápidamente que verdad o mentira, el daño que esto implicaba para el gobierno era irreparable, tuve la impresión de que si no me caía del cargo esta vez, lo más probable era que muy pronto en lo adelante arremetieran nuevamente mis detractores … Con qué….? Y la gran duda: de que y de quien tengo que defenderme?.

Asumí la responsabilidad de ser una autoridad de gobierno para hacer la pega, y cualquier asunto que desvíe ese objetivo y que requiera de tiempo y recursos humanos y materiales, significa no poder dedicarse como corresponde a ese objetivo. El sentido de mi declaración pública que fue refutada por el periodista Miguel Paz, - decía que una autoridad de gobierno no debía o podía andar dando explicaciones -, tiene que ver con que estamos para trabajar, y no para estar dando explicaciones por cosas ajenas al cargo, es decir, si aparece "algo" que me desvíe del objetivo, ya no sirvo como autoridad de gobierno. Distinto hubiera sido si la temática del cuestionamiento es relacionada con el ejercicio del cargo.

Aunque se que es difícil de creer por el sentido común, quiero decir además que nunca tuve interés personal en un cargo público de ninguna naturaleza, lo cual le consta a mi círculo de afectos mas cercano, tanto familiar como político y laboral, y a varios dirigentes de mi partido, toda vez que hasta este año, había más bien declinado cualquier intención de ser considerada en alguna terna para los nombramientos de responsabilidad de los Presidentes de la República. Por otro lado, la única razón que tuve en esta ocasión para levantar esta "autolimitación" que había sido muy bien salvaguardada, fue considerar las múltiples conversaciones que indicaban que yo podría aportar a este gobierno de la Concertación y además porque era presidido por una mujer, socialista, y de todo mi aprecio y consideración. Sobre las razones de mis dudas e inconvenientes para asumir responsabilidades públicas del máximo nivel, pudimos conversar con la Presidenta Bachelet a propósito del nombramiento del que fui objeto, de tal forma que pudo tomar su decisión con información que en mi opinión era relevante.

Dicho esto, y tratando de seguir el camino más correcto y que finalmente significara el menor daño para la Presidenta, su gobierno, y para las grandes tareas que hay en la cartera que me correspondió con mucho honor dirigir junto al Ministro Cortázar, y absolutamente conciente que quizás el perjuicio iba a ser solo personal, es que puse a disposición el cargo, renuncia que la Presidenta aceptó de inmediato, supongo porque a su vez (con la información que tenía) tuvo la misma línea de razonamiento que yo tuve.

Además de lo anterior, me interesa sobremanera poder decir unas palabras sobre la gestión realizada, cuestión que estuvo ausente en el episodio de abril, y que ha estado absolutamente ausente de toda discusión o consideración realizada en relación a mi paso por la Subsecretaría de Transportes. Tengo la impresión de haber sido especialmente acuciosa en el encargo realizado por la Presidenta: ocuparse de regiones, y contar con la gente para el arduo trabajo de continuar desarrollando las tareas en el ámbito del sector transportes, esto es, al menos intentar hacer el esfuerzo de incluir y hacer participar a los actores relevantes de todo el país. PARTICIPACION E INCLUSION, dos hermosos anhelos poco practicados en la gestión política en estos nuestros años de gobierno concertacionista.

Actores relevantes del sector son en primer lugar los funcionarios del ministerio, desde sus jefaturas hasta el último eslabón que asegura el buen funcionamiento de cualquier institución. Debo reconocer que encontré una institución agotada y ansiosa de salir de la apatía aparente que tenía, y creo no equivocarme si evalúo que avanzamos en gestión de recursos humanos, en desarrollo de trabajo en equipos, en una gestión participativa y que dio como resultado recuperar la confianza en la propia capacidad de hacer y mejorar el servicio que se le entrega a los ciudadanos. En segundo lugar son actores relevantes los empresarios y los trabajadores del sector transportes, y de una amplia gama de servicios relacionados, quienes fueron invitados desde el primer día a las conversaciones, con quienes se compartió inquietudes, información y preocupaciones, y con quienes se estableció un diálogo franco y fructífero en la dirección de mejorar los servicios del transporte público como cuestión prioritaria, y otros asuntos de interés. Al mismo tiempo, este trabajo se realizó desde Arica a Magallanes, mediante un trabajo en terreno a fin de incorporar desde sus propias realidades la visión tanto de la autoridad regional como de los actores relevantes antes mencionados. El anhelo de la participación y la inclusión empezaba a ser una realidad. El objetivo de semejante forma y fondo de enfrentar las responsabilidades era avanzar en la implementación de una política de transportes técnica y políticamente viable y sustentable, disminuyendo así al máximo la probabilidad de cometer errores. La importancia de esta forma de trabajo es sustantiva cuando se han tenido malas experiencias necesarias de recoger, aprender y compartir con sabiduría y humildad.

Y en este esfuerzo contamos con el compromiso y el entusiasmo de gran parte del equipo ministerial, así como de todos los actores del sector. Esto lo puedo afirmar sin temor a equivocaciones, porque cuando surge la feroz denuncia en mi contra recibí un sorprendente apoyo y cariño de todos quienes se habían ido sumando al trabajo con una gran esperanza y pasión por lo que hacíamos. En todo este empeño, les aseguro que se dedicaban las 25 horas diarias que mencionó y reclamó el Ministro Vidal en una de sus alocuciones sobre el caso, de lo cual pueden dar fe los colaboradores más cercanos que tuve en mi gestión.

Por último, quiero aprovechar también de agradecer a todos quienes se pusieron a mi disposición y me apoyaron en ese difícil trance, entre los cuales se encuentran mis compañeros de trabajo en la Subsecretaría de Transportes y en la totalidad de las Seremi del país, compañeros de base de mi partido y de otros partidos políticos, familiares y amigos, y muchos periodistas y medios de comunicación que insistieron en poner sus tribunas a disposición de mi defensa, dado que consideraron absolutamente injusta tanto la acusación como sus consecuencias posteriores. Quiero especialmente agradecer al Ministro Cortázar y a sus colaboradores, quienes apoyaron mis decisiones y entregaron su incondicional cariño y respeto por mi persona. Y a aquellos muchos ciudadanos anónimos y de a pie igual que yo, quienes se indignaron con el hecho y expresaron su opinión con una gran sentido común en diversos programas de radio en esos días, ya sea creyendo que era una injusticia con mi persona lo ocurrido, como que si el hecho era cierto, en mi contra. Advierto que esta última posición era absolutamente minoritaria.

Por todo lo anteriormente expresado, es que me sentí y me siento muy tranquila con mi proceder desde los primeros acontecimientos relacionados con el ejercicio del honorable cargo que serví entre enero y abril del presente año, y por eso es que es necesario que la verdad se vaya imponiendo. Lo único que me queda y ojala no llegue a insensibilizarme y/o deshumanizarme hasta el olvido, es el dolor de reconocer que hay algo en nuestra alma concertacionista y democrática que no está funcionando, y a lo cual debemos dedicar nuestro esfuerzo inmediato si queremos seguir gobernando y dirigiendo los destinos de nuestro país. Yo estaré como lo he hecho desde mi adolescencia y hasta ahora, en la primera línea de combate, hasta conseguir que Chile sea un país mejor para que su gente alcance más bienestar, mas felicidad, mas igualdad, mas justicia y la tranquilidad que se merece. Y seguiré siendo la mujer leal, aun cuando esta lealtad sea solo unidireccional, como ha sido a menudo, porque creo que esa es la única actitud que se puede tener cuando tenemos al frente a nuestra gente, a nuestro pueblo querido como antes le decíamos, a quienes nos debemos en primerísimo lugar.

Familiia Wolff Rioseco

 EL LINCHAMIENTO MEDIÁTICO DE ELINETT WOLFF
Artículo de La Nación
Miércoles 18 de marzo de 2009

No conozco personalmente a Elinett Wolff. Si nos llegamos a cruzar en una calle, muy probablemente no me conozca; yo a ella la ubico simplemente por haberla visto por la prensa. No escribo entonces estas líneas por razones de amistad, sino más bien por un sentido de justicia y por lo que este caso implica para valorar una política pública. Me refiero a renunciar a los medios de comunicación y, lo que es peor, ahogar a los medios alternativos. Es decir, entregarle todos los medios de prensa a la derecha, incluso subvencionándolos con el avisaje estatal.

La ingeniera Wolff fue subsecretaria de Transportes, alcanzó relevancia mediática cuando se la acusó por los medios de prensa de haber transportado unas frambuesas de su propiedad en un auto fiscal. La acusación en sí misma tenía escasa densidad inculpatoria, porque con ese criterio una funcionaria pública con auto fiscal por las mañanas debería ir a dejar a sus hijos al colegio en un auto particular, luego volver a la casa y luego en el auto fiscal ir a su trabajo. La vida tiene cierta cordura y racionalidad.

Pero no fue así tampoco, toda vez que un sumario administrativo de su servicio estableció que los hechos invocados en la acusación mediática no eran efectivos. Pero la lincharon igual. Fue tal la presión de los medios que la señora Wolff renunció. Actitud noble, no quería causarle problemas a su Gobierno. Noble proceder, pero que la dejó como culpable sin serlo.

De la absolución en el sumario, como en el poema, nadie dijo nada. Los que se hicieron eco o formularon la acusación tenían el deber ético de hacerlo. Se trató de un linchamiento mediático. Digo linchamiento, que es una palabra fuerte, porque la situación lo es. Un linchamiento lo lleva adelante una patota que desde una posición de fuerza las emprende contra una persona sin posibilidades de defenderse. Esto se hizo exitosamente contra la ingeniera Wolff, se le endilgó una acusación, se tocaron las campanas del escándalo y ya está.
Como los sectores democráticos, de manera inexplicable, tienen otorgada a la prensa del sistema una suerte de tutelaje ético-cultural, armado el escándalo por la derecha, su suerte estaba echada. Hay un evidente e improcedente tutelaje periodístico pauteado por la derecha sobre las acciones del Gobierno. Si El Mercurio, por ejemplo, quiere tirar para arriba o para abajo -que es mucho más probable- a un ministro de Gobierno, su sibilino lenguaje no dejará de causar efecto en las propias filas gubernamentales.

Quedó entonces la señora Wolff estigmatizada. Por mucho que hable o diga, o que el tiempo discrimine entre verdad y mentira, el daño está hecho.

Inconclusión:

El posteo del 2008 lo finalice: “Esperemos entonces que, efectivamente la nueva política de probidad se aplique por igual. Si eso ocurre, el sacrificio de Elinett Wolff no habrá sido en vano.”

Amiga querida, a cinco años tengo que decirle que ha sido en vano. La única persona que ha sufrido y sigue sufriendo ha sido Ud., se le cierran las puertas,  a la primera de cambios se habla de la subsecretaria de las frambuesas. Ningún medio puso en primera plana que los cargos eran falsos. La nueva política de probidad se fue a Las Islas Vírgenes. Y como siempre el hilo se rompe por lo más delgado. Como dice La Nación: “Quedó entonces la señora Wolff estigmatizada. Por mucho que hable o diga, o que el tiempo discrimine entre verdad y mentira, el daño está hecho.”

¡ALELUYA, los corruptos andan sueltos y están en todas partes! ¿A quién le importa la Ely? A todos nosotros pero por sobre todo a ella mujer fuerte, inteligente, capaz de reponerse a la adversidad.

¡La Ely ha Muerto! ¡Viva la Ely!


lunes, 4 de marzo de 2013

Federico Wolff Alvarez


Elinett Wolff Rioseco
8 de Diciembre de 2008


Este 8 de diciembre, mi padre tendría 80 años. He pensado mucho en esta fecha memorable, y quería escribir para recordarlo porque además de nuestro padre, Federico Wolff era un socialista, un luchador de toda la vida, fue dirigente sindical de la ANEF y de la CUT, y dirigente del Partido Socialista en varias responsabilidades y oportunidades. 

Por ello es que los últimos tiempos políticos me han hecho recordarlo y añorar su presencia para poder compartir tantas cosas que requieren de una conversación madura, reposada a la vez que apasionada, pero sobre todo, de la participación de socialistas como mi padre, de hombres o mujeres cuya única razón de ser luchadores sociales era el bienestar y la felicidad de las personas. Bienestar y felicidad que como ya sabemos, JAMAS se logrará en la sociedad de clases, donde unos tienen el capital (los menos y otros ponen su fuerza de trabajo (los más) para producir la riqueza material que disfrutamos. 

Que es lo que cambiado desde esos años en que socialistas como mi padre tenían mi edad o menos años incluso, y conducían junto a los grandes líderes que paría esta tierra y que se cobijaban en nuestras filas o en las filas de los partidos hermanos, para dar la pelea por los más hermosos ideales y sueños de libertad y socialismo?... Esa es la pregunta que tenemos que intentar responder... 

Federico Wolff fue uno de los colaboradores que tuvo el Presidente Allende en esos gloriosos tres años de gobierno popular. El "Chicho" como él le decía, le pidió que lo acompañara desde la Intendencia de Bío Bío, cargo que ejerció con el mas alto compromiso, y que tanto enorgulleció a la familia. Los recuerdos se vienen a la mente y vuelan como aves, a veces suspendiéndose en el aire como para hacerse sentir y mostrar su profundidad y esencia, o quizás es que los llevamos tan marcados que sólo basta una buena ocasión para quedarse con nosotros. Como por ejemplo el momento en que tuvo que dejar el cargo, porque la derecha lo acusó constitucionalmente y por supuesto lo destituyó como era de esperar. Recuerdo yo sobre ese episodio, que solo era una adolescente por aquellos días (y quizás incluso me equivoque), que Federico no vino al Congreso en Santiago a defenderse, a pesar que eso era lo que correspondería hacer. Sus razones fueron claras y precisas: la derecha tenía la mayoría y de todas formas lo iba a destituir, de tal modo que para no recibir el maltrato y darle en el gusto de que lo vieran humillarse al dar explicaciones que no tenían sentido, sólo cumplió con enviar su defensa escrita, según la ley le permitía. DIGNIDAD fue lo que tuvo, y asi le fue reconocido por todos aquellos que le admiraban y seguían. Otro gran socialista estaba involucrado en la misma jugada que mi padre, su gran amigo y compañeo Jaime Suárez Bastidas, que era Ministro del Gobierno popular. Mucho me parece que Jaime era el Ministro del Interior porque la razón de la acusación contra Federico tenía que ver con el cierre de Radio Agricultura (por incitar a la sedición y por subersiva), cuestión que en Los Angeles provocó conflictos graves con resultado de un compañero dirigente - campesino parece que era -, muerto. El cierre de Radio Agricultura no podía haberse realizado si no era con la autorización o al menos con la venia del Ministro del Interior, y así fue como sellaron su suerte ambos amigos y compañeros. Jaime, que renunciara al cargo para evitar la acusación, fue luego candidato PS al Senado por Bío Bío, Malleco y Cautín, y mi padre fue su generalísimo en Bío Bío, según entiendo. 

Juntos triunfaron en esa tarea y desde allí hasta el final de sus días  donde las vicisitudes de la vida los juntaron muchas veces, caminaron por similares derroteros, y terminaron sus días prácticamente fuera de las filas de su querido Partido Socialista, o al menos en la orfandad política más inexplicable. Extrañamente ambos han sufrido, como muchos otros grandes socialistas de todo el país, el más absoluto de los olvidos. 

Pero así es como están las cosas, tiempos de neoliberalismo, éxito ideológico de los principios y valores de una sociedad que queríamos desterrar de la faz de la tierra, para beneficio de la humanidad, y que nos ha atravesado de una forma tal que ni siquiera advertimos conscientemente su presencia en el corazón y en el alma de nuestras organizaciones políticas y sociales. 

A mi padre debo agradecerle, en estos momentos de homenaje y reconocimiento, el gran amor y la armonía familiar que nos prodigó siempre, aún en las mas duras condiciones que tuvimos que vivir, la enseñanza que junto a mi madre nos entregaron en primer lugar a través de su ejemplo, y luego a través de su sabiduría, con confianza y credibilidad en sus herederas (TODAS MUJERES). La entrega incondicional a todo aquel y a todo aquello que estuviera en su camino y que lo hiciera mejor hombre y mejor socialista, es algo que le heredé mejor que mis hermanas queridas, y me refiero a lo político. 

Los desafíos que he tenido en mi propio camino, sobre todo en el camino político  no han sido fáciles. Sin embargo nada, NADA de lo que he tenido que vivir me ha sorprendido lo suficiente como para hacerme daño, o tanto daño como para inmovilizarme: mi gran profesor en estas lides fue mi padre, y nunca omitió ningún detalle para mostrarme y hacerme conocer las villanías y miserias de las que era capaz la especie humana. Del mismo modo que no omitió detalle para indicarme donde estaba el bien, el saber, la belleza y el amor, soporte que por suerte siempre está disponible en la naturaleza, en forma de agua, de flores, de aromas si los buscas, o incluso en forma de hombre...dado el caso puntual..... según sus propios dichos. 

Por todo esto, es que sólo puedo estar feliz de haber sido y de ser, y tengo a tus maravillosos tres nietos que de mi salieron, uno mas de los que conociste, encaminados por la misma senda que hasta ahora hemos recorrido juntos. Son extraordinarios, libres, sanos, inteligentes, responsables, tiernos y regalones y amables. Lo único que no puedo asegurarte querido padre, es que sigan siendo del Partido Socialista de Chile, aunque si socialistas serán para seguir la estrella que tu padre encendiera y que tú tan bien portaras y me dieras. 

Felices 80 años, y nos encontraremos en la otra vuelta del camino. Tu hija que te ama.