miércoles, 14 de agosto de 2013

De un testimonio de Carmen Silva

Carmen Silva 
1973
Martes

El martes, a las 2:30, recibimos la noticia del allanamiento a la industria Luchetti, ya que supuestamente existía una denuncia sobre armas y rehenes. Efectivamente, al rato llegaron dos buses de militares, pero no entraron. Permanecieron afuera, pues venían a vigilar la salida de todos aquellos que quisieran hacerlo antes del toque de queda." Sin embargo, de paso, preguntaron por el nombre del interventor, de los dirigentes sindicales, etc.

Aprovechando la salida de varios empleados que andaban en vehículos, a un grupo se nos dio la orden de trasladarnos a una industria cercana, más pequeña, Tisol.
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Durante todo el día martes escuchamos un intenso tiroteo. Un compañero que vivía frente a la escuela de telecomunicaciones, nos informó que ahí dentro había una batalla campal y que sacaban los cadáveres en camiones. Tuvimos la misma información del sector Macul.
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Ahora, cuando podemos ver con más claridad y mayor información, la tarde del martes y la del miércoles fueron de absoluto desconcierto. Se organizaron guardias para la noche; dos atendíamos el teléfono, unos treinta dormían en una oficina pequeña al lado y, en otra, otros treinta. En esos días estuvo con nosotros, permanentemente, un estudiante venezolano.

Miércoles

Las informaciones de la mañana eran alarmantes; fusilamientos en Comandari, Sumar, el Partido Socialista usado como paredón e incendiado. Los bandos militares llamaban a entregarse a extranjeros, dirigentes políticos y personeros de gobierno. (Debe recordarse que desde el martes a las 15:00 regía el toque de queda: nadie podía moverse de donde estaba ...). Nuestros informantes iban cayendo, sus teléfonos ya no respondían, estábamos prácticamente aislados.

Mientras esperábamos, sentíamos las ráfagas de ametralladoras muy cerca, a unos cien metros. Al mirar hacia la calle, vimos a un hombre joven con una sábana blanca en una mano, arrastrando a una mujer que sangraba profusamente, detrás de ellos corrían llorando despavoridos un par de niños de dos o tres años.
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Desde este momento en adelante el testimonio puede resultar confuso y la secuencia inexacta, pues todo se precipitó vertiginosamente.

Venían unas sesenta personas, entre pobladores, mujeres y niños, gritando por la calle; eran de una población. Abrimos las puertas y les dimos refugio. Simultáneamente el ruido de las balas aumentó: era una verdadera guerra. Calculamos que ésto sucedía más e menos a una  cuadra, en la industria desde donde yo había salido el día anterior. En medio de la agitación llamamos para informarnos.

 "Están aquí, al frente. Son boinas negras y carabineros en tanquetas, deben ser unos quinientos. No se entiende lo que está pasando, pareciera que están peleando entre ellos, pero puede ser una trampa. Tienen armas pesadas; bazookas, morteros.'' Nos cortaron la comunicación.
….
El tiroteo aumentaba, aparecieron helicópteros, Hawker Hunters, ametrallando en descensos rasantes. Luego, un largo y enervante silencio, sólo quebrado por ráfagas secas. Después de ésta tregua momentánea, se inició exactamente lo mismo en otra industria cercana. La primera del sector ya estaba en silencio; veíamos sus torres destrozadas, inútilmente, porque ahí no habían armas y, menos aún, para enfrentar "Hawker Hunters” helicópteros, batallones de fuerzas especiales etc. Los oíamos acercarse. En la segunda industria fue más breve, pero el mismo rito: insultos, golpes, ruidos. No recuerdo bien el tiempo; ya no se medía en los términos usuales, segundos, minutos, horas.

Recuerdo cuando llegaron a nuestra calle, a la industria del frente. Yo continuaba en la oficina, de pronto escuchamos una enorme explosión; se quebraron los vidrios. Un morterazo hizo volar una torre. Los bombarderos comenzaron a sobrevolarnos. El techo de la fábrica era de vidrio, me di cuenta que los remolinos de polvo eran balas. Estábamos tendidos contra una pared de ladrillos que separaba la planta de las oficinas.

Todos estábamos extraordinariamente tranquilos y silenciosos, …

Como despertándonos de un sueño forzado, les escuchamos entrar al casino. La pesadilla se hizo realidad, las brutalidades sin límites, sobrepasando toda imaginación. ‑“ Asesinos, huevones, perros, delincuentes, rotos de mierda, así es que se creían con derecho a tomarse las industrias, los terrenos ... ¡se les acabó el recreo!” En medio de estos gritos, llantos de niños y mujeres, de golpes de todo tipo, se abrió la pequeña puerta y entraron.

Yo iba tranquila, como anestesiada. La verdad es que algún mecanismo interno de esquizofrenia latente le permite a uno desdoblarse. No estoy aquí, ésto no está pasando, paciencia ya despertaremos. Y fuimos saliendo.

Unos pasos más adelante iba el joven estudiante venezolano. Al salir, vi a los pobladores formando parte del terreno, les golpeaban como a sacos, los hacían revolcarse; la sangre se confundía con la tierra. Las mujeres no sollozaban, ni gritaban, lloraban en silencio.  Eran sus hijos, sus maridos. Me acuerdo de una mujer que fue extraordinariamente valiente al gritar: "No, delante de los niños, no."

Mirando hacia la derecha, un boina negra, orgulloso, exhibía su trofeo: el joven estudiante venezolano, cogido del pelo y con sus manos en la nuca. (Por jóvenes como ése, estamos esforzándonos en forjarnos de hierro.)

Nos sacaron trotando a la calle. Llovían los insultos, golpes y culatazos. Estaban excitados, daban la impresión de drogados, borrachos de violencia y miedo.
….
En uno de los recorridos de la fila arengándonos, un soldado nos hizo poner de pie a mí y a otra mujer junto a la reja. Fue una situación extraña, una suerte de consideración machista. Paradojalmente, al escapar de los golpes y culatazos, el castigo fue mayor, pues presenciamos con detalle las torturas.
…..
A la entrada, en la caseta, estaban el portero, el interventor y el estudiante venezolano. Les pegaban sin cesar.
…..
No creo que pueda describir la brutalidad, los golpes hacían que perdieran el equilibrio, y se les golpeaba más duro en el suelo. Recuerdo a un compañero que al sentir un alarido, levantó la cabeza del suelo, un militar se la aplastó con su bototo, su rostro quedó convertido en una masa sanguinolenta.

Arriba del edificio había un lienzo que decía: "Esta industria está en manos de los  trabajadores: un año en el área social". Trajeron a dos jóvenes, muy pobres y flacos .y señalando un listón de madera, largo, no más  ancho que una mano, les ordenaron:  "¡Ya mierdas, tienen tres minutos para poner el listón contra la pared, subirse y sacar ese trapo asqueroso!''
…..
No entendí cómo se equilibraban. El de más abajo se sujetaba con los pies descalzos, enrollados en el palo, la espalda curvada por el esfuerzo, los brazos como alambre tenso sujetando al compañero. Este, como un pájaro, agarró con las dos manos el lienzo enorme, lo desprendió de un tir6n, perdió el equilibrio y cayó azotándose contra el cemento, como bolsa de agua. Quedó inmóvil, verde, un hilo de sangre saliendo por las comisuras, y borbotones por la nariz.

El militar lo pateó. ‑ "Llévense a este perro mugriento". Se produjo un silencio, que minutos más tarde lo interrumpió una voz vibrante: "Compañeras, Cristo murió en la cruz por defender a los pobres como nosotros, recemos para que no sigan maltratando a nuestros compañeros, por la vida de nuestros compañeros!" "Padre nuestro que estás en los cielos...", entre gritos y llantos se escuchaba la plegaria, como trasfondo invisible del infierno de afuera, ya escalofriante.

Adentro en la industria todo era destrozo. El oficial a cargo, boina negra, alto y rubio, puso atención en mí.
‑"Tus documentos" …Me empezó a interrogar, sin tocarme.  Le dije que era asistente social de ese sector. En ese momento me salvó el haber nacido en la burguesía y el saber emplear un tono insolente y de barrio alto. En realidad, protesté en voz alta, escandalizada por todo lo que estaba sucediendo, buscando el modo de alentar a los compañeros. Me di cuenta que ese tono y forma de proceder lo desconcertaba, porque yo lo tuteaba, le desobedecía cuando me hacía poner las manos detrás de la cabeza y alegando que estaba cansada, metía las manos en los bolsillos. Fue una vergonzosa cuestión de clase, lo que le impidió maltratarme, pues transpiraba y palidecía de deseos de hacerlo.

Trajeron al estudiante venezolano, siempre en silencio y manteniendo una sonrisa dulce e irónica. Venía sangrando con las manos amarradas en la espalda, semidesnudo, casi inconsciente. Lo traían arrastrando de los cabellos. Nuevamente lo levantaron como un trofeo.

"Este venezolano dice que todos ustedes le conocen, a ver, vamos a interrogarlos uno por uno ¿quién conoce a éste extranjero asesino?''

Fue la humillación definitiva.

Un boina negra, ya sea de un culatazo o de una patada, levantaba las cabezas de los compañeros. Todos negaban, creo que fue el único momento en que me corrieron las lágrimas.

El rubio me preguntó si lo conocía. Le contesté que sabía que era un becado venezolano y le pregunté si le habían encontrado armas que lo torturaban en esa forma. Me contestó que "ese perro había dado muerte a un carabinero". Le aseguré que no se había movido de nuestro lado. Otro boina negra me mostró una mano herida y me dijo que se la había hecho un joven igual al venezolano con un cuchillo amarrado a un palo.

Un boina sacó un alambre eléctrico forrado, de una bolsa de cuero que llevaba en la cintura, y empezó lentamente a pelarle las dos puntas y a hacer una especie de enrollado en ellas.

El rubio me preguntaba ‑" ¿Así es que no le gusta lo que está viendo?''

Se llevaron al muchacho a la oficina. Por el ventanal pude ver cuando le bajaron los pantalones y aplicaron electricidad en los testículos. Le hacían recuperar el conocimiento tirándole agua.
….
Pasó un boina negra y me dijo: "Cuando te dé la orden, sígueme" Levanté los hombros indiferente. Miré hacia abajo sorprendida; había dos pozos de agua, uno a cada lado de mi cuerpo: era el sudor que corría por las manos al suelo.

Volvió a pasar: "Tenme confianza".

Mucho rato después, me puso la metralleta en la espalda y me gritó: "corriendo, las manos detrás de la nuca, se acabó la huevada''

Mi enemigo, el boina alto y rubio, a pesar de estar ocupado en todo tipo de violencias y provocaciones, se dio vuelta a preguntar: "¿Dónde la llevas ?"

"Donde las mujeres''

El amigo inesperado me dijo: "Corre, no contestes más, entiende de una vez lo que quiere". Y nos fuimos al casino donde estaban las mujeres.

En el casino, el boina negra nos informó que nos llevarían a la avenida Vicuña Mackenna, donde ya habían unas cinco mil personas, y que nos dividirían en grupos, los interventores y dirigentes sindicales, al regimiento Tacna; los sospechosos de activismo político, al estadio Chile, y el resto, al estadio Nacional. Los extranjeros ...

Estaba oscuro. Un soldado que entró a tomar agua nos dijo que afuera estaban formando a todos en filas de a tres. Nos sacaron. Adelante, encabezando la columna iban el interventor y el estudiante venezolano (lo poco que de él quedaba) siempre con las manos amarradas. Al llegar a la avenida Vicuña Mackenna, el oficial conque yo me había enfrentado le desató las manos y nos ordenó levantar la cabeza para observar lo que les ocurriría a los extranjeros que venían al país "a matar chilenos".

“¡Corre, huevón!” El muchacho, sin poder tenerse en pie, tropezó con el carabinero que tenía la orden de dispararle ... Cayó, muerto, de un disparo en la nuca, contra los muros de la industria IRT.

Le dije bajito: "me alegro de una cosa, no dormirás tranquilo ni una sola noche del resto de tu vida !! Así sea". El carabinero que disparó soltó el arma y comenzó a aullar como demente.

(Creo que el muchacho ya no sentía nada, mejor dicho ésa era nuestra esperanza.)

Enrique Maza, 23 años, estudiante de ingeniería, venezolano.

jueves

Al levantarse el toque de queda, salimos cuatro o cinco mujeres. En el camino vimos heridos y moribundos detrás de algunos muros. Los que podían hablar, nos decían que siguiéramos, que no nos acercáramos.
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Mi casa fue allanada 12 veces. Los amigos ... presos, asesinados, fusilados. En las listas reconozco los nombres: Fernández, de ELECMETAL, Clement, de Loncoleche,....

Pienso y he comprobado que miles, como yo, nos consideramos sobrevivientes, y como tales, ya no nos debemos a nosotros mismos.

ENRIQUE ANTONIO MAZA CARVAJAL


Enrique Antonio, "Pellizco", tenía 23 años de edad, soltero, Venezolano, estudiante de Ingeniería en la Universidad de Chile. Simpatizante del Partido Socialista. Fue ejecutado el 12‑09‑73.

Su cadáver fue encontrado en la vía pública y remitido por Carabineros al Instituto Médico Legal. El informe de autopsia expresa que la causa de la muerte es una "herida de bala cérvico raquídeo‑medular". Sus restos fueran repatriados a Venezuela.

Por testimonio de un militante socialista, se conoce que "Pellizco" se encontraba en la Industria Tisol, ubicada en Vicuña Mackenna, cerca de Luchetti. En la empresa permanecieron un grupo de obreros acompañados por militantes socialistas universitarios. Este grupo permaneció desde el 11 de septiembre hasta el mediodía del 12, momento en que la industria fue ocupada por boinas negras del ejército los que procedieron a detener unas 50 personas.

Pellizco fue separado del resto y llevado hasta una caseta situada a la entrada de la industria. Al parecer se le aplicó electricidad, dado los gritos desgarradores que se escucharon. A las 4 de la tarde, todos los detenidos varones fueron trasladados a Vicuña Mackenna y entregados a carabineros. Las mujeres permanecieron detenidas en la industria, entre ellas Carmen Silva y Jimena Mora.

Pellizco fue también entregado a carabineros. Lo acusaban de ser cubano. Estaba visiblemente golpeado y con las manos amarradas a la espalda.  Permaneció de pie junto a un vehículo policial, luego le ordenaron "corre". El se negó "no, me van a matar".  Le ordenan nuevamente que corra y se escuchó un disparo y é1 cae al suelo. Aún a las 6 de la tarde, cuando subían a los prisioneros a los buses de Carabineros para ser trasladados al Estadio Chile, el cuerpo de Pellizco permanecía en el mismo lugar.


Al cumplirse el día 12 de septiembre de 1998, 25 años  de la muerte de Enrique Maza Carvajal, venezolano, estudiante de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile, se realizó un Acto en su memoria, organizado por el Centro de Estudiantes de Ingeniería Facultad de Ciencias Física y Matemáticas, Universidad de Chile y la Fundación MEMORIA Y FUTURO

En esa oportunidad se incorporó su nombre a la Placa Recordatoria ya existente en el Hall Sur del Edificio Central,  Avda Beaucheff Nº850. 





 Fundación Memoria y Futuro (e.f)

La Fundación Memoria y Futuro surgió como una iniciativa de un grupo de compañeros socialistas en el año 1994. Su objetivo es rescatar la memoria histórica y el ejemplo de nuestros mártires, de la izquierda chilena y latinoamericana, e impulsar acciones tendientes a apoyar el logro de verdad y justicia, recopilar información y conseguir darles sus nombres a plazas y calles, entre otras iniciativas.

Queremos que no se pierda la memoria de seres humanos que merecen ser recordados. Y también queremos que las experiencias de sus vidas nos sirvan para la construcción de un futuro mejor que lo que hemos tenido que vivir, un futuro más cercano al que ellos querían para sus pueblos. Por eso  nuestro nombre: “Memoria y Futuro”.

En torno a estos objetivos se han motivado y participan muchas personas. Hay militantes de Partidos, hay independientes, incluso jóvenes escépticos frente a la política de hoy, en fin. Y hay muchos más que colaboran de distintas maneras.

Hemos realizado actos en memoria de compañeros, contamos con  un espacio físico  y gente siempre dispuesta a apoyar de distinta forma el cumplimiento exitoso de los objetivos que en cada oportunidad definimos.  Trabajamos por darnos mayor organización y legalizar la Fundación.

Marisol Bravo, Gabriela Miranda, Enrique Norambuena, Alberto Zerega, Mónica Allende, Camila Muñoz, Francisca Muñoz, Anita Lagos, Aníbal Sepúlveda, Amanda González, Carme Silva , Edith Vargas y muchos más.



viernes, 2 de agosto de 2013

Crisis de las Frambuesas o Ajusticiamiento mediático de Elinett Wolff

¿Quién es Elinett Wolff Rioseco?
Cecilia Suárez Indart
Julio 2013

La “Ely” para sus amistades es de Los Ángeles, hija de Federico e Inés y por esas cosas de la vida, amigos de mi madre. Seis hermanas, cada una de las Wolff un personaje. Una familia socialista, padres que estuvieron en Las Quiriquinas y todas con esfuerzo y tesón salieron adelante. La desesperación por el destino de los padres, la salida a Argentina y posteriormente a Alemania Oriental (DDR).

Primos achoclonados
Nuestra amistad nació antes que llegáramos al mundo, nuestros hijos se confunden entre tantos primos que suman cerca de veinte. Verano en el campo haciendo manjar, mermeladas, mojando la harina para el pan. Septiembre de empanadas, navidades, años nuevos, cumpleaños, penas y alegrías en estas dos familias.

Largas discusiones con tejido en mano.

Cuando ocurrió la “Crisis de la Frambuesas” escribí en mi blog, el 2008 :

De frambuesas y otras yerbas o cómo el hilo se corta por lo más delgado
Ilse Wolff, Inés Rioseco, Ely Wolff, Cecilia Suárez

Curiosa, por decir lo menos, ha sido la rapidez con que se zanjó la “crisis de las frambuesas”, que sin duda marcará un antes y un después en el accionar de La Moneda en su “batallas por la probidad”. El castigo no podía ser más ejemplarizador: tras poco más de tres meses en el cargo la subsecretaria de Transporte Elinett Wolff fue “renunciada” fulminantemente, el mismo día que un medio digital publicase que empleaba el automóvil oficial para la entrega de frambuesas, productos de la parcela de su familia, a dos cafeterías del centro de Santiago. La verdad es que uno queda atónito por la celeridad del castigo de Palacio. A todas luces desmedido dada la magnitud de la falta, de ser efectiva. Es como para pensar que más de alguno entre los funcionarios del Gobierno, sobre todo aquellos con problemas galopantes de probidad, ya se están preparando para salir por piernas del país para evitar ir a dar con sus huesos a la cárcel.

Pero no. La demanda de pasajes de avión al exterior no ha aumentado y en las altas esferas reina la tranquilidad. Wolff ha sido simplemente la víctima propiciatoria de la nueva política elegida en los pasillos de La Moneda para intentar acallar con dureza, eso sí, selectiva los escándalos de corrupción y malos manejos que salpican la gestión del Gobierno y los partidos concertacionistas. Los que tendrían que dar la cara y defender a Wolff no lo hacen y mejor que no lo hagan porque ellos mismo afrontan acusaciones de falta de probidad, y no precisamente por frambuesas.

Esperemos entonces que, efectivamente la nueva política de probidad se aplique por igual. Si eso ocurre, el sacrificio de Elinett Wolff no habrá sido en vano.

Ha pasado el tiempo y la impotencia es grande, aparece una y otra vez el tema. Nadie recuerda o no quiere saber que las falsas acusaciones quedaron demostradas en el resultado del sumario.

Conversando con la Ely me dice: Amiga, revisando mi vida y las acusaciones que he sufrido, te puedo asegurar que lo más burdo que me ha pasado es lo de las frambuesas, lo menos peligroso para mí, sin embargo por la exposición pública, creo que lograron el objetivo de sacarme del camino en política, al menos hasta ahora...

Teniendo una gran capacidad de gestión, alto compromiso social nunca quiso aceptar un cargo público y durante años trabajo profesionalmente en el Sub Secretaría de Telecomunicaciones. La razón fundamental por la cual no se incorporó a tareas mayores en los Gobiernos de la Concertación fue  básicamente porque no se sentía cómoda con los lineamientos de los gobiernos, poco interés de cumplir con los programas, denuncias de malas prácticas en el Estado, etc.

Sin embargo, en el Gobierno de Michelle Bachelet no le fue posible quedarse al margen. Al conversar con la Presidenta le da a conocer sus dudas de asumir una responsabilidad porque siempre había sido objeto de diversas acusaciones injustificadas en el PS.

La Ely no quería afectar el Gobierno de la Presidenta Bachelet.  Le explicó que  en su condición de militante había recibido formación militar en Cuba y habia sido combatiente internacionalista en  su  estadía en Nicaragua, y podía ser objeto de la farándula comunicacional.Tendría que dar explicaciones públicas innecesarias, toda vez que en ningún caso renegaría de las cosas que había hecho, por el contrario, se sentía orgullosa de  lo realizado y así lo diría.

En otras palabras, no se perdería ocasión de reivindicar cosas que una vez más, quizás pondrían en jaque a su gobierno.  ¿Cuándo ella preguntó si pensaba que la derecha podía usar eso?¿ para qué? ¿con que objeto?, aclaro que no estaba pensando en la derecha, sino en lo que podrían hacer en su contra sus propios "compañeros"... Por supuesto ella (la Presidenta) no creyó posible que algo ocurriera....

Relato de Elinett:

“En la vida política en varias oportunidades había sido sacada de varias tareas o alejada de determinadas misiones partidarias, sin razón alguna o porque algún militante (que yo sepa siempre fueron hombres) hacia acusaciones en  mi contra injustificadas o inventadas de frentón: entre ellas poca fidelidad y confiabilidad política, débil de carácter, prostituta, incompetente, etc. En Cuba fui acusada de agente de la Dina y/o de la CIA, lo que provoco la correspondiente investigación de la Seguridad Cubana, esa historia termino en que los cros. Cubanos me alertaron de mis propios compañeros, a ellos les incomodaba que fuera mujer y tuviera posiciones políticas propias y las defendiera, era muy independiente e inteligente....Les discutía como igual, eso era un problema para mí, según los cubanos.  Y lo sería siempre en mi vida política.

Cuando estuve en curso de formación en la entrañable URSS, junto a una docena de compañeros y previo al ingreso ilegal (o clandestino) al país, los compañeros (tovarich) rusos me alertaron sobre la distancia que me separaba de mis compañeros, los que me tenían miedo o respeto, no compartían que estuviera en el contingente porque era mujer, y eso a ellos les ponía una impronta: la idea era que si yo no hubiera estado allí, los compañeros no habrían hecho muchas cosas porque estábamos expuestos a situaciones extremas y difíciles o de riesgo, pero como yo avanzaba en todas las tareas, ellos no podían ser menos.... Eran hombres.  Y los rusos tenían algo claro con mi persona: la claridad de mis ideas, de mis principios y la voluntad de ser fiel a ellos. Y eso, no era lo que ocurría a menudo en la política.  Es más, más bien eso es lo que vulneran los que quieren ascender en política contra viento y marea.

Cuando salí de Moscú, recibí sabios consejos de mis queridos compañeros soviéticos: Ellos me dijeron: cuídese mucho, lleve sus ideas adelante solo si es posible sacarles fruto, no se enfrente con sus compañeros porque provocara reacciones y dadas las circunstancias de clandestinidad iba a ser muy vulnerable. Y cuando llegáramos al triunfo, y asumiéramos posiciones de gobierno o poder, me recomendaban que tratara de no asumir responsabilidades de mucho vuelo.  Eso no les iba a gustar a mis "compañeros", mi máxima debía ser el bajo perfil, porque si levantaba la cabeza, me la iban a cortar...

Otra cosa: "mis compañeros" en esa etapa eran unos, y en las etapas siguientes podían ser otros distintos.  Pero conociendo como ellos conocían a los socialistas, siempre me iba a pasar más o menos lo mismo.

Salvo que me cooptara el sistema.... Y eso parece que hasta la fecha no ha ocurrido. “

Mi regalo de cumpleaños, y una deuda con mis hijos.

Laurita y Gonzalo Olave W
Iniciando el segundo siglo de mi vida. (Santiago, 27 de octubre 2008  Elinett Wolff)

En las últimas tres semanas, he tenido un par de conversaciones que indican la necesidad de establecer con claridad que la denuncia realizada a distintos medios de comunicación en los meses de marzo – abril en mi contra, y que finalmente publicara El Mostrador el día 23 de abril, no corresponde a la verdad. Una persona que me conoce hace pocos años, me encuentra y me pregunta alegremente como es que me está yendo en mis empresas, ahora que puedo dedicarme a ellas. Mi consternación fue tan evidente que continuó preguntando si es que estaba dedicaba a mi empresa distribuidora de frutas, y a la producción en el campo. Su sorpresa fue grande cuando le comento que no tengo tales empresas. La segunda conversación es con un dirigente de mi partido, y que en un rápido intercambio le entran dudas y me pregunta si es que era efectivo o no que yo usaba los vehículos fiscales para mis negocios familiares. En ambos casos y ante mi respuesta, la pregunta devuelta fue instantánea: "entonces, si no era verdad lo que se dijo en la prensa (¿recuerdan cómo fue aquello?), por qué no te defendiste?"

En esa oportunidad yo dije públicamente que la denuncia era falsa, y algunos medios de comunicación algo insinuaron, pero la versión oficial más entretenida y más farandulera era la otra. Por otro lado, entiendo que se hizo una investigación sumaria interna que cerró el caso sin argumentos para continuar un sumario administrativo.

A modo de regalo de cumpleaños, para mí y para mi hija Laura Beatriz, aprovecho la cercanía de estas importantes fechas, y dado que pasaron también las elecciones municipales, para decir que en el mes de abril no me sentí en condiciones de hacer nada más de lo que hice, a pesar de que según todos los que me quieren esa actitud sólo iba a significar mi desprestigio personal, dado que "quien calla, otorga".

Creo que mi decisión se basó en dos cosas fundamentalmente: coronada la situación por lo sorprendente, tuve siempre la certeza que esta infamia no venía de la derecha (lo cual habría facilitado las cosas para defenderme), y por otro lado no tenía ninguna claridad sobre cual era el fondo del asunto. Además de comprender rápidamente que verdad o mentira, el daño que esto implicaba para el gobierno era irreparable, tuve la impresión de que si no me caía del cargo esta vez, lo más probable era que muy pronto en lo adelante arremetieran nuevamente mis detractores … Con qué….? Y la gran duda: de que y de quien tengo que defenderme?.

Asumí la responsabilidad de ser una autoridad de gobierno para hacer la pega, y cualquier asunto que desvíe ese objetivo y que requiera de tiempo y recursos humanos y materiales, significa no poder dedicarse como corresponde a ese objetivo. El sentido de mi declaración pública que fue refutada por el periodista Miguel Paz, - decía que una autoridad de gobierno no debía o podía andar dando explicaciones -, tiene que ver con que estamos para trabajar, y no para estar dando explicaciones por cosas ajenas al cargo, es decir, si aparece "algo" que me desvíe del objetivo, ya no sirvo como autoridad de gobierno. Distinto hubiera sido si la temática del cuestionamiento es relacionada con el ejercicio del cargo.

Aunque se que es difícil de creer por el sentido común, quiero decir además que nunca tuve interés personal en un cargo público de ninguna naturaleza, lo cual le consta a mi círculo de afectos mas cercano, tanto familiar como político y laboral, y a varios dirigentes de mi partido, toda vez que hasta este año, había más bien declinado cualquier intención de ser considerada en alguna terna para los nombramientos de responsabilidad de los Presidentes de la República. Por otro lado, la única razón que tuve en esta ocasión para levantar esta "autolimitación" que había sido muy bien salvaguardada, fue considerar las múltiples conversaciones que indicaban que yo podría aportar a este gobierno de la Concertación y además porque era presidido por una mujer, socialista, y de todo mi aprecio y consideración. Sobre las razones de mis dudas e inconvenientes para asumir responsabilidades públicas del máximo nivel, pudimos conversar con la Presidenta Bachelet a propósito del nombramiento del que fui objeto, de tal forma que pudo tomar su decisión con información que en mi opinión era relevante.

Dicho esto, y tratando de seguir el camino más correcto y que finalmente significara el menor daño para la Presidenta, su gobierno, y para las grandes tareas que hay en la cartera que me correspondió con mucho honor dirigir junto al Ministro Cortázar, y absolutamente conciente que quizás el perjuicio iba a ser solo personal, es que puse a disposición el cargo, renuncia que la Presidenta aceptó de inmediato, supongo porque a su vez (con la información que tenía) tuvo la misma línea de razonamiento que yo tuve.

Además de lo anterior, me interesa sobremanera poder decir unas palabras sobre la gestión realizada, cuestión que estuvo ausente en el episodio de abril, y que ha estado absolutamente ausente de toda discusión o consideración realizada en relación a mi paso por la Subsecretaría de Transportes. Tengo la impresión de haber sido especialmente acuciosa en el encargo realizado por la Presidenta: ocuparse de regiones, y contar con la gente para el arduo trabajo de continuar desarrollando las tareas en el ámbito del sector transportes, esto es, al menos intentar hacer el esfuerzo de incluir y hacer participar a los actores relevantes de todo el país. PARTICIPACION E INCLUSION, dos hermosos anhelos poco practicados en la gestión política en estos nuestros años de gobierno concertacionista.

Actores relevantes del sector son en primer lugar los funcionarios del ministerio, desde sus jefaturas hasta el último eslabón que asegura el buen funcionamiento de cualquier institución. Debo reconocer que encontré una institución agotada y ansiosa de salir de la apatía aparente que tenía, y creo no equivocarme si evalúo que avanzamos en gestión de recursos humanos, en desarrollo de trabajo en equipos, en una gestión participativa y que dio como resultado recuperar la confianza en la propia capacidad de hacer y mejorar el servicio que se le entrega a los ciudadanos. En segundo lugar son actores relevantes los empresarios y los trabajadores del sector transportes, y de una amplia gama de servicios relacionados, quienes fueron invitados desde el primer día a las conversaciones, con quienes se compartió inquietudes, información y preocupaciones, y con quienes se estableció un diálogo franco y fructífero en la dirección de mejorar los servicios del transporte público como cuestión prioritaria, y otros asuntos de interés. Al mismo tiempo, este trabajo se realizó desde Arica a Magallanes, mediante un trabajo en terreno a fin de incorporar desde sus propias realidades la visión tanto de la autoridad regional como de los actores relevantes antes mencionados. El anhelo de la participación y la inclusión empezaba a ser una realidad. El objetivo de semejante forma y fondo de enfrentar las responsabilidades era avanzar en la implementación de una política de transportes técnica y políticamente viable y sustentable, disminuyendo así al máximo la probabilidad de cometer errores. La importancia de esta forma de trabajo es sustantiva cuando se han tenido malas experiencias necesarias de recoger, aprender y compartir con sabiduría y humildad.

Y en este esfuerzo contamos con el compromiso y el entusiasmo de gran parte del equipo ministerial, así como de todos los actores del sector. Esto lo puedo afirmar sin temor a equivocaciones, porque cuando surge la feroz denuncia en mi contra recibí un sorprendente apoyo y cariño de todos quienes se habían ido sumando al trabajo con una gran esperanza y pasión por lo que hacíamos. En todo este empeño, les aseguro que se dedicaban las 25 horas diarias que mencionó y reclamó el Ministro Vidal en una de sus alocuciones sobre el caso, de lo cual pueden dar fe los colaboradores más cercanos que tuve en mi gestión.

Por último, quiero aprovechar también de agradecer a todos quienes se pusieron a mi disposición y me apoyaron en ese difícil trance, entre los cuales se encuentran mis compañeros de trabajo en la Subsecretaría de Transportes y en la totalidad de las Seremi del país, compañeros de base de mi partido y de otros partidos políticos, familiares y amigos, y muchos periodistas y medios de comunicación que insistieron en poner sus tribunas a disposición de mi defensa, dado que consideraron absolutamente injusta tanto la acusación como sus consecuencias posteriores. Quiero especialmente agradecer al Ministro Cortázar y a sus colaboradores, quienes apoyaron mis decisiones y entregaron su incondicional cariño y respeto por mi persona. Y a aquellos muchos ciudadanos anónimos y de a pie igual que yo, quienes se indignaron con el hecho y expresaron su opinión con una gran sentido común en diversos programas de radio en esos días, ya sea creyendo que era una injusticia con mi persona lo ocurrido, como que si el hecho era cierto, en mi contra. Advierto que esta última posición era absolutamente minoritaria.

Por todo lo anteriormente expresado, es que me sentí y me siento muy tranquila con mi proceder desde los primeros acontecimientos relacionados con el ejercicio del honorable cargo que serví entre enero y abril del presente año, y por eso es que es necesario que la verdad se vaya imponiendo. Lo único que me queda y ojala no llegue a insensibilizarme y/o deshumanizarme hasta el olvido, es el dolor de reconocer que hay algo en nuestra alma concertacionista y democrática que no está funcionando, y a lo cual debemos dedicar nuestro esfuerzo inmediato si queremos seguir gobernando y dirigiendo los destinos de nuestro país. Yo estaré como lo he hecho desde mi adolescencia y hasta ahora, en la primera línea de combate, hasta conseguir que Chile sea un país mejor para que su gente alcance más bienestar, mas felicidad, mas igualdad, mas justicia y la tranquilidad que se merece. Y seguiré siendo la mujer leal, aun cuando esta lealtad sea solo unidireccional, como ha sido a menudo, porque creo que esa es la única actitud que se puede tener cuando tenemos al frente a nuestra gente, a nuestro pueblo querido como antes le decíamos, a quienes nos debemos en primerísimo lugar.

Familiia Wolff Rioseco

 EL LINCHAMIENTO MEDIÁTICO DE ELINETT WOLFF
Artículo de La Nación
Miércoles 18 de marzo de 2009

No conozco personalmente a Elinett Wolff. Si nos llegamos a cruzar en una calle, muy probablemente no me conozca; yo a ella la ubico simplemente por haberla visto por la prensa. No escribo entonces estas líneas por razones de amistad, sino más bien por un sentido de justicia y por lo que este caso implica para valorar una política pública. Me refiero a renunciar a los medios de comunicación y, lo que es peor, ahogar a los medios alternativos. Es decir, entregarle todos los medios de prensa a la derecha, incluso subvencionándolos con el avisaje estatal.

La ingeniera Wolff fue subsecretaria de Transportes, alcanzó relevancia mediática cuando se la acusó por los medios de prensa de haber transportado unas frambuesas de su propiedad en un auto fiscal. La acusación en sí misma tenía escasa densidad inculpatoria, porque con ese criterio una funcionaria pública con auto fiscal por las mañanas debería ir a dejar a sus hijos al colegio en un auto particular, luego volver a la casa y luego en el auto fiscal ir a su trabajo. La vida tiene cierta cordura y racionalidad.

Pero no fue así tampoco, toda vez que un sumario administrativo de su servicio estableció que los hechos invocados en la acusación mediática no eran efectivos. Pero la lincharon igual. Fue tal la presión de los medios que la señora Wolff renunció. Actitud noble, no quería causarle problemas a su Gobierno. Noble proceder, pero que la dejó como culpable sin serlo.

De la absolución en el sumario, como en el poema, nadie dijo nada. Los que se hicieron eco o formularon la acusación tenían el deber ético de hacerlo. Se trató de un linchamiento mediático. Digo linchamiento, que es una palabra fuerte, porque la situación lo es. Un linchamiento lo lleva adelante una patota que desde una posición de fuerza las emprende contra una persona sin posibilidades de defenderse. Esto se hizo exitosamente contra la ingeniera Wolff, se le endilgó una acusación, se tocaron las campanas del escándalo y ya está.
Como los sectores democráticos, de manera inexplicable, tienen otorgada a la prensa del sistema una suerte de tutelaje ético-cultural, armado el escándalo por la derecha, su suerte estaba echada. Hay un evidente e improcedente tutelaje periodístico pauteado por la derecha sobre las acciones del Gobierno. Si El Mercurio, por ejemplo, quiere tirar para arriba o para abajo -que es mucho más probable- a un ministro de Gobierno, su sibilino lenguaje no dejará de causar efecto en las propias filas gubernamentales.

Quedó entonces la señora Wolff estigmatizada. Por mucho que hable o diga, o que el tiempo discrimine entre verdad y mentira, el daño está hecho.

Inconclusión:

El posteo del 2008 lo finalice: “Esperemos entonces que, efectivamente la nueva política de probidad se aplique por igual. Si eso ocurre, el sacrificio de Elinett Wolff no habrá sido en vano.”

Amiga querida, a cinco años tengo que decirle que ha sido en vano. La única persona que ha sufrido y sigue sufriendo ha sido Ud., se le cierran las puertas,  a la primera de cambios se habla de la subsecretaria de las frambuesas. Ningún medio puso en primera plana que los cargos eran falsos. La nueva política de probidad se fue a Las Islas Vírgenes. Y como siempre el hilo se rompe por lo más delgado. Como dice La Nación: “Quedó entonces la señora Wolff estigmatizada. Por mucho que hable o diga, o que el tiempo discrimine entre verdad y mentira, el daño está hecho.”

¡ALELUYA, los corruptos andan sueltos y están en todas partes! ¿A quién le importa la Ely? A todos nosotros pero por sobre todo a ella mujer fuerte, inteligente, capaz de reponerse a la adversidad.

¡La Ely ha Muerto! ¡Viva la Ely!