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martes, 10 de septiembre de 2013

Relato sobre mi vivencia del 11 de septiembre de 1973

Fidelma Allende Miranda
Septiembre 2013


Antes de empezar propiamente el relato quisiera recordar qué papel desempeñaba yo en esa época.

Ese mismo año en Marzo fui elegida diputado por Santiago y desde el Congreso de la CUT en elección directa (1971) desempeñé el cargo de Secretaria de Relaciones Internacionales.  Los días previos al golpe, se vivía una situación muy tensa en todo el país y especialmente en Santiago.  Sin embargo, el 4 de Septiembre (fecha en que se realizaban históricamente las elecciones) se realizó una grandiosa marcha por Alameda, hasta la Plaza de La Constitución, donde estaba el escenario y donde el Presidente Allende fue el principal orador.  En esa marcha, participaron alrededor de un millón de personas, fundamentalmente trabajadores y jóvenes.

Las 48 horas anteriores al golpe, seguían siendo de mucha tensión, como dije anteriormente, de gran incertidumbre entre las fuerzas que apoyaban al Presidente.  Había rumores de golpe divulgados masivamente y gran incertidumbre, pues no se vislumbraba por grandes sectores de la población (trabajadores, sindicatos, organizaciones sociales e incluso bases militantes del Partido Socialista), ¿cómo podíamos defender al gobierno, las conquistas logradas por el pueblo y tratar de debilitar y aniquilar a las fuerzas opositoras (la derecha golpista, empresas afectadas por las estatizaciones) y por sobretodo la posición de EE.UU., contra el gobierno?

El domingo 9 de septiembre de 1973 el Partido Socialista realizó una gran concentración en el Estadio Chile (hoy Estadio Víctor Jara) donde el principal orador fue Carlos Altamirano, Secretario General del Partido a la época.  Allí se expresó una gran efervescencia y deseo de poder resistir el golpe.  Pero eso era sólo en el discurso.  Como dirigente de la CUT, estaba muy cerca de las organizaciones de trabajadores y sabía que la CUT no contaba con elementos para responder a un gran ejército tan bien pertrechado como el chileno y además con tanto odio como se había generado azuzado por los sectores más reaccionarios de la derecha chilena.  

La CUT contaba solamente con los Cordones Industriales que se fueron implementando casi libremente por iniciativa de los propios sindicatos, pero no contaban con armas o con elementos que permitieran defender las industrias.  En los días previos al golpe, con mucha frecuencia eran allanadas las industrias de los Cordones Industriales en busca de armas (Ley de Control de Armas) y se producía una situación de gran tensión, porque obviamente los trabajadores se oponían a los allanamientos.  En dos o tres oportunidades me tocó acudir a las industrias del Cordón Vicuña Mackenna, en mi calidad de diputado, con el objeto de impedir un enfrentamiento.  Todo esto se hacía con el objeto de debilitar la organización de los trabajadores y someterlos a vejaciones si no accedían a los allanamientos.  

Volviendo al domingo 9 de septiembre, mientras se realizaba la concentración del Partido Socialista en Santiago, yo viajé a Valparaíso y Viña del Mar para cumplir una tarea especial.  Estas dos ciudades parecían lugares sitiados por la Marina. Destacamentos de la Armada controlaban todos los puntos más importantes de la ciudad, el comercio estaba cerrado y no me fue posible cumplir mi objetivo que era conversar con los dirigentes de los partidos de la UP, especialmente el Partido Socialista, pues no estaban ubicables y el local del Partido estaba cerrado.  Con esa visión regresé a Santiago, con la convicción de que el golpe había empezado.  Incluso ya en Santiago, la tarde del Domingo, mi auto fue controlado por los militares.  La revisión no fue completa, pues yo presenté mi credencial de Diputado. 

El Lunes 10 fue un día de reuniones tanto sindicales, como políticas. Al mediodía, dos dirigentes CUT, nos trasladamos a la sede principal del PS, en calle San Martín para requerir información e instrucciones respecto a la situación.  El compañero Hernán del Canto (QEPD) de la Dirección Política del Partido Socialista, nos informó que siempre estaba latente el peligro del golpe y que debiéramos  mantener las medidas de alerta, pero que el Presidente llamaría el martes (probablemente) a Plebiscito para definir la situación y evitar el golpe.  

Ya sabemos lo que ocurrió.  Ese mismo lunes, la Dirección de la CUT tuvo una reunión con el Presidente, el resto de los dirigentes permanecimos en la Sede Central de la CUT, en calle Cienfuegos.  Debíamos esperar información sobre la reunión para divulgar o entregar instrucciones a todo el país.  Eso no ocurrió, pero alrededor de las 19 horas llegó a ese local, un amigo de Luis Figueroa (Presidente de la CUT en 1973) quien dijo tener urgencia de verlo.  Como no sabíamos donde ubicarlo, este amigo (ex militar) nos informó rápidamente para hacerle llegar a Carlos Altamirano y dirigentes políticos y sindicales.  El había constatado personalmente que las Fuerzas Armadas estaban acuarteladas desde las 5 de la tarde, acuartelamiento total.  Que aviones Hawker Hunter habían despegado desde Tobalaba con rumbo al norte, aparentemente.  El golpe militar se daría en la madrugada, que estaba todo preparado y que por tanto era urgente alertar a los partidos y a la CUT.  La información me pareció veraz y fuimos de inmediato a San Martín, allí sólo se encontraba el compañero Luis Urtubia, a cargo del télex del Partido.  El era un militante ejemplar, entregado totalmente a la causa y estaba cumpliendo su responsabilidad, pero no tenía mayor información.  Solo pude conversar brevemente con Rolando Calderón (Secretario General de la CUT) y miembro de la Dirección del Partido, a quien entregué la información y que se encontraría más tarde con la Dirección de la UP.  

Durante esa noche no recibimos ninguna señal ni instrucción.  Solo bastante avanzada la mañana cuando el golpe militar, certero, avasallador, brutal, tenía gran parte de Santiago y del país controlado.  El llamado de la CUT a resistir fue tarde –alrededor de las 10 de la mañana-.  El día 11 todo fue muy rápido.  A las 6 de la mañana los tanques se desplazaban hacia La Moneda. Yo salí en auto desde Las Condes hacia la CUT – (muy temprano, 6:30 de la mañana), nos costó mucho llegar, las calles estaban cortadas y ya había control militar por todos lados.  Alrededor de las 8 horas, logré llegar a Cienfuegos – sede de la CUT. Había solo algunos dirigentes, recuerdo a Humberto Elgueta (dirigente de la CUT y Presidente del SUTE) QEPD.  Ellos discutían si se llamaba de inmediato a los trabajadores, de acuerdo a las señas acordadas y otros opinaban esperar hasta las 10 de la mañana. No pude participar casi nada, pues me pidieron que abandonara el local rápidamente, ya que seguramente el local sería allanado y yo detenida.  Debía dirigirme a las Torres de San Borja, donde había compañeros de contacto.  Al llegar allí, Las Torres estaban tomadas por verdaderos guardias, pude ingresar e instruir a los compañeros para que abandonaran el lugar. Lamentablemente yo quedé cercada en el sector.  Las horas siguientes fueron terribles, cercada, sola con el chofer, en el auto escuché por la radio las últimas palabras del compañero Presidente.


Última alocución de Salvador Allende en "Radio Magallanes".

Santiago de Chile, 11 Septiembre 1973
Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.
Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron... soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha auto designado, más el señor Mendoza, general rastrero... que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
Sentí la derrota, la congoja, la pena espantosa y aterrada por lo que ocurriría con miles de compañeros.  Pronto empezó el bombardeo a La Moneda, los Hawker Hunter pasaban por nuestras cabezas y casi todo el bombardeo lo viví desde ese sector de Las Torres de San Borja.  Creo que alrededor de las 12:30 o 12:45, logramos salir del sector, después de múltiples intentos en que el chofer se bajaba y me gritaba que nos iban a matar.  Logramos salir totalmente contra el tráfico, dimos vuelta por el Cerro Blanco y llegamos al Barrio Recoleta, donde supuestamente había una casa de seguridad.  Esa no era tal, las dueñas de la casa me pidieron que me fuera, de modo que recorrimos Recoleta, que conocía muy bien.  Los compañeros estaban en la calle y me pedían armas para defender y defenderse.  Fue casi imposible explicar lo inexplicable, que no teníamos armas y que el golpe era seco, total y que no podíamos resistir.  Al final escucharon mis opiniones: que se organizaran en grupos pequeños, que se mantuvieran contactados, que reunieran dinero, alimentos y establecieran una red de ayuda. A ellos mi homenaje, mi recuerdo, ellos mantuvieron su estructura política por muchos años y pudieron en la medida de sus fuerzas resistir y sobre todo permanecer – sobrevivir-.

Posteriormente me dirigí a la casa de mi amigo y compañero Boris Vildósola, que vivía en el barrio –y que aún mantenía un mural de mi campaña-.  Se trataba de resguardar a los niños pequeños (tres) y a su compañera.  Ellos abandonaron la casa, pues seguramente iba a ser allanada.  Logré también contactar a compañeros de la Universidad Técnica –donde estaba Boris- para que abandonaran la Técnica, algunos escucharon, pero los jóvenes se quedaron, sabemos lo que ocurrió con ellos y con la Universidad.  La casa de Boris fue ametrallada y allanada la misma noche del 11.  Eran momentos de enorme inseguridad, estábamos abandonados a nuestra suerte y tratamos de ser, a pesar de la amargura, lo mas racional posible para salvar la vida.


Busqué refugio en el barrio –se había anunciado toque de queda para las 3 de la tarde-.  Solo transmitían las radios controladas por los militares.  Los focos de resistencia fueron pocos.  Esa noche yo logré refugiarme en la casa de un amigo árabe, dueño de una tienda de Patronato.  Allí pasé el toque largo, allí escuché una radio de EE.UU. que informó de la muerte de Salvador Allende.  La radio informó que el Presidente había sido asesinado por el General Palacios.  Yo abandoné esa casa,  pues el Bando Militar, en la noche del 11 había dado mi nombre entre los más buscados. El resto del cuento es otra historia.

Compañeras y compañeros, yo he querido hacer este relato, especialmente para la juventud y los nuevos militantes.  El Partido Socialista al 73 era una organización sólida, con estructura nacional, sedes políticas de Arica a Punta Arenas, con inserción en todos los ámbitos sociales (sindicatos, juntas de vecinos, centros de madres, asociaciones de empleados, asentamientos campesinos, etc.), y con principios muy claros respecto a los cambios de la sociedad. Hoy necesitamos que el Partido recupere ese quehacer, la participación en todas las organizaciones sociales y sobre todo que ponga en práctica los principios básicos del Socialismo.  Con satisfacción vemos hoy que los jóvenes de nuestro Partido y del país, como dijera el compañero Presidente en sus últimas palabras, están abriendo las amplias Alamedas.


¡Viva el Partido Socialista!

domingo, 8 de septiembre de 2013

Constantinos, el impulso profesional

Dr. Claudio Sepúlveda-Álvarez
Ámbar (Contra el olvido)

La vida sigue su curso.
Multifacética, enriquecedora, nostálgica o dolorida, desafiante a veces, Cuatro años desde la partida de Chile me han dotado de una profesionalización internacional que me permite enfrentar tareas diversas y responsabilidades crecientes, apoyadas en la formación y la experiencia adquirida en la tierra patria. Que parecen cada vez más sólidas, a medida que se conocen y compara con las realidades que me rodean. Abordo conjuntos de participantes –como el que ahora me rodea en esta pequeña sala de trabajo, venido de todos los rincones de Asia- con parsimonia, conocimiento local interdisciplinario, en inglés, como si ésta fuese predestinación desde mi lejana y provinciana educación Concepción-de-Chile. Allí, donde, desde el colegio primario, pasando por el Liceo y la Universidad, durante veinticuatro años, nunca saliera de un kilómetro cuadrado de terreno!

Hoy, 1978, me separan 25.000 kilómetros. Físicos. Los del intelecto son más.

Estoy en Bangkok, en el Instituto de Desarrollo para el Asia, lo más próximo del latinoamericano ILPES que uno pueda imaginar. Hasta Raúl Prebisch nos ha visitado hace algún tiempo, sorprendido de encontrar un latinoamericano en las antípodas. Hoy, dicto una conferencia sobre las repercusiones sociales de la urbanización, con especial referencia a la demanda, oferta y acceso a servicios sociales. Chile es precursor. Urbanizado como lo está desde hace varias décadas. Hasta sus experiencias en organización comunitaria suburbanas son relevantes, en una parte del mundo donde la solidaridad es un valor practicado con búdico convencimiento.


Desde hace algunos minutos una voz, vecina, proveniente de la sala colindante, interfiere con mis elucubraciones societales. La voz habla en inglés tan acentuado como el mío, aun si lo es de manera distinta. Timbre curiosamente familiar… dónde pude haberlo oído? No hay indicio alguno, pero mi atención se desdobla, iniciando una búsqueda acústica en alguna parte de mi cerebro.

El receso de media mañana nos hace salir hacia la pequeña cafetería que, al fondo del patio, nos cobija a todos en tales ocasiones. El ruido de sillas que nos alcanza, indica que no seremos los primeros en terminar labores, Encontraré al dueño de la tal voz, no hay duda. El recinto de la cafetería tiene unos treinta metros cuadrados, festoneados por cortinas azules en las ventanas, y manteles de batik también azulado, en las pequeñas mesas. Los dos aparatos de aire acondicionado  -marca Carrier- hacen un ruido inútil mientras las aspas de tres ventiladores giran, colgados del techo. Los aromas de la cocina thai –omnipresente a toda hora, cui-tio nam, cao-phat- invaden la atmósfera. Junto a una ventana distingo a Vinyu Vichit-Vadakan, el aristocrático Director de Instituto hijo de Luang (Conde) Vichit-Vadakan, protagonista de la constitucionalización de la monarquía tailandesa de los años `30, acompañando una figura, vagamente familiar –también ésta!- que me da la espalda. Vinyu me hace señas con una mano. Me aproximo.
-Quisiera presentarle...dice, dirigiéndose al extranjero, que se da la vuelta en ese instante...
-Costi/Claudio!!
Las interjecciones son simultáneas.
- ...ya veo que no necesitan presentación, termina Vinyu, con su sonrisa de Bhuda terrestre, acentuado la linearidad y el arco de párpados y labios.
Por cierto! Ahí estaba la familiaridad de timbre y figura.
 Retrocedo en el tiempo. Es todavía 1973.

Las olas de la bahía de Lima golpean la línea interminable del malecón –entonces llamado de los Franceses, hoy 28 de Julio-, encaje proximal de ese mar-sábana, infinito, que se extiende ante mí, sentado en el onceavo o doceavo piso, sin caso línea alguna de separación entre mar y cielo, plomos de igual matiz, convenciendo a cualquiera de que la bóveda terrestre no puede ser sino eso, una curva bóveda. La impresión de tristeza es física, imagen gemela de la reina en nuestros corazones. El golpe militar chileno ha tenido ya lugar, nuestros hijos no han llegado aún, no sabemos dónde ir, los compatriotas desembarcan cada día por cientos en una Lima que resiente tanto chileno, memorias de un pasado trágico, con igual ejército protagónico, despertándose con cada nuevo arribo. Lo sabrán ahora, no es la nacionalidad lo que pudo alguna vez separarnos…
 

Constaninos Vaitsos a la izq.
Suena el timbre. Estoy solo. Angélica, nuestra anfitriona, y Doris, mi esposa, han salido a alguna compra imprescindible. Cierro el amplio ventanal de cristal, las olas del mar acallándose en la transposición. Atravieso el amplio living, rodeado por todas partes de piezas de arte, especialmente pictórico, oscilando desde el colonial quiteño al contemporáneo menos ortodoxo, Matta incluído. Angélica es dueña de la galería de arte, razón única de su vida desde el término de su matrimonio. Hasta descubrir a Alexos. Alexos es el pequeñín de los vecinos del departamento homólogo, hijo de una pareja griega que trabaja para el Pacto Andino. Al abrir la puerta, es el joven economista –tendremos más o menos la misma edad- el que se apoya en el umbral, un manuscrito en mano.

-            Hola! Aquí está lo prometido.

 Al parecer tan solo como yo, nos sentamos a discutir la promesa. Que no es tal. Sino una gentil respuesta a mi muestra de interés por su trabajo. Vaitsos. Constantinos, que así se llamaba mi interlocutor, me había traído un borrador de su investigación sobre Transnacionales en la Industria Farmacéutica en América Latina. Más específicamente, Colombia. Tal vez el primer trabajo en su índole. Sí, Habíamos tropezado con tales transnacionales durante el Gobierno Popular.


-      Lo recuerda? digo ahora, haciendo alusión a aquel manuscrito de hace cinco años.
-         Fue una primera prueba de fuego, responde Costi. Probable parte responsable  de mi posterior  nominación al Ministerio de Economía, a la caída de los Coroneles.
-     Comprendo. El mundo es tan ancho… Pero, fíjate, he iniciado un estudio similar para los países de ASEAN – el Pacto Andino del Sudeste Asiático…
-      Pues es de la experiencia del Pacto para ASEAN de la que he venido a hablar. Pero, nunca me dijiste por qué te interesaba aquel trabajo. Medicamentos, se entiende, es médico. Pero, la industria farmacéutica como tal, por qué?
-       Es una larga historia. Fue tu concepción de la transferencia de precios la que desencadenó mi interés. Verás. En el Chile de Salvador Allende, una de las cuarenta medidas tenía que ver con el alto precio de los medicamentos. Con lo poco que sabíamos, imaginamos que tales precios se debían al fraccionamiento de la compra de principios activos. Al comprar en gran escala, las economías así obtenidas nos permitirían reducir los precios al consumidor.


-       Hm! Alguien debió advertirles que era entrar en la boca del lobo…No separar formulación de formas farmacéuticas, de producción de principios químicos activos, es la regla de oro para maximizar ganancias...
-        Efectivamente. Nadie nos advirtió. Las transferencias de las compañías formuladoras, esto es declarar altos precios de los pagos a las productoras de materia prima, sus casa matrices, permitía declarar utilidades mínimas. Chocamos con la fuente misma de las ganancias.
-        Y qué sucedió entonces?
-        Hacia fines de 1971, habíamos llamado a propuestas internacionales para los principales principios activos de ese entonces, algún tranquilizante, antibióticos…
-        Dónde?
-        Londres. Parecía el punto más adecuado. Con conexión indirecta a los USA, pero fuera de ellos. Vino el boicot, desaparecieron los remedios del mercado chileno. Las farmacias nunca tenían nada, Hasta recuerdo al Ministro de Hacienda llamándonos porque no encontraba su antiácido favorito. No entendíamos qué pasaba.
-        Y cómo lo resolvieron?
-        Tuvimos que llamar a consejo a la industria en pleno. Su respuesta, en apariencia, era simple. Las condiciones de inestabilidad dijeron, los hacían fabricar sólo para un mes en lugar de los habituales tres. Unido a ello, el efecto de un público que, al encontrar un medicamento escaso, compraba tres veces más, en previsión. Combinados estos efectos, el mercado era abastecido para diez día en lugar de noventa. En el escaparate eso se ve como que nunca hay nada.
Simple. La luz se hizo refulgente, Las apariencias lo eran todo. Pero esa no era la manera en que el Gobierno Popular enfrentaba su tarea de resolver las necesidades reales de la población. No las simples percepciones del mercado.
-        Pero lo podemos resolver en una semana, llegan las palabras del portavoz de la industria.
- Cómo?
La escueta pregunta del personero de gobierno traduce la perplejidad que nos embarga a todos.
-        Abasteciendo desde Argentina, y reanudando las escalas de producción normales para tres meses.
-        El precio?, pregunta el Ministro , en profunda desazón.
-        Que discontinúen su abastecimiento centralizado y nos permitan volver a la práctica por compañía, como hasta ahora.
Tuvimos que transar. Ahí murió la medida de medicamentos baratos.

-        Era obvio, dice Costis. Ellos perdían todo el mecanismo de transferencia de precios. Adiós ganancia. No podían permitirles hacer eso.
-        Así lo entendí al leer tu trabajo. Ahora, quisiera hacer un estudio similar para ASEAN. Pero aquí va más allá. Estos países son tan poblados –sólo Thailandia tiene cincuenta millones de habitantes- que los mercados locales son muy grandes. Podrían no sólo importar en gran escala, sino también fabricar materias primas localmente.  Mayor ahorro aún.
-        Te deseo suerte, dice Costis, Pero no es simple la tarea, 
-        Te daré el diseño para que me dés tu opinión

Quince años más tarde, hacia 1992, nos reencontramos una vez más.


En Antalya. La costa sur de Turquía es un paraíso turístico. Costis y Nikki, asisten, como Doris y yo, a una reunión mundial del PNUD. Al son de esas danzas masculinas que hacen imposible diferenciar un griego de un turco –son literalmente iguales- , le cuento el resultado de aquellas investigaciones, terminadas y publicadas a mediados de 1980, casi quince años antes. Se había hecho todo, en los cinco países que ASEAN tenía entonces. Los resultados eran bastante asombrosos, las diferencias de precios para un mismo producto final –la caja de remedios, el frasco, que se compra en la farmacia- podían ser de 1 a 10, dependiendo del origen, mes del año, demanda, tamaño del pedido, etc… Los gobiernos y las agencias participantes PNUD, ESCAP, UNTAD, UNIDO, UNICEF lo habían acogido con entusiasmo. OMS se había excluido del estudio. Pero habían heredado la segunda fase del financiamiento, diez veces más alta. No mi Instituto que, entretanto, había prácticamente desaparecido, conmigo y grupo yendo a parar a la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico.

La industria endógena nunca se había consolidado.
-        Ya me imaginaba algo así, dice Costis con una mueca.
-        El poder de las Transnacionales es inmenso.
-        Me pregunto cómo será aquí, contesto con una sobra de entusiasmo por reeditar correrías del pasado.
-        Llegarías a la misma conclusión, dice Costis.
Se llama Globalización de las economías.
Habla el técnico y el ex Ministro. Escucha otro ex técnico, de ojo político en desuso. Es verdad. Las conclusiones serían las mismas.
Y el resultado.
Sólo el subproducto ha sobrevivido.
Esta amistad, que dura décadas.




jueves, 18 de julio de 2013

Flotando en los recuerdos

Viviana Donoso Salgado



 Magallanes

Este lugar geográfico es la mayor región de Chile,  con un millón trescientos ochenta y cinco mil cuatrocientos dieciocho kilómetros cuadrados, cuya superficie aumenta con la del continente antártico, desde las Islas Shetlands hasta el mismo polo. La región austral limita al Norte con el paralelo 47º, al Oeste y al Sur con el Océano  Pacífico y al Este con Argentina. Posee la geografía más complicada con numerosos verdes archipiélagos, solitarios canales, helados fiordos y bravíos mares; también, tiene los climas muy caprichosos que se pueden observar a lo largo de más de siete paralelos, desde la Isla Wellington hasta el Cabo de Hornos, en el sector continental, para finalizar en la Antártica.

Yaganes
Los primeros navegantes encontraron, por esos parajes, a los antiguos habitantes de la zona, como fueron los alakalufes, indios canoeros y nómades que transitaban desde el Estrecho de Magallanes hasta el Golfo de Penas; los patagones o tehuelches, quienes vivían en la pampa oriental; los onas o shelkman, pobladores de toda la Tierra del Fuego y los yaganes o tekeenicas, que habitaron las islas y canales al sur del Canal de Beagle. Todos ellos llegaron en épocas muy remotas, cuando la proa austral aún no se dividía en los numerosos islotes que rodean al desordenado litoral.

La zona descrita me recibió en el segundo mes del verano del 1951, tierra del viento, de las ovejas, del petróleo, de los paisajes de cumbres blancas y de varias islas, donde la pradera y el agua se  besan contemplados por la soledad de los hombres y mujeres residentes cuando el portugués Hernando de Magallanes arribó con su flota en el año 1520, anticipándose en 16 años al histórico viaje de Diego de Almagro, descubridor de Chile, por el norte, quienes buscando riquezas y conocimientos, apreció los continuos cambios del cielo, desde el gris más oscuro con el anuncio de lluvia continuando con un rosado brillante, semejante al tul de las bailarinas hasta el anaranjado fuerte y quemante, como el amor ardiente y vivaz de las parejas esperando el atardecer a la orilla del mar, donde comenzó una hermosa y apasionante historia de admirables epopeyas. También, cuna de escritores, cantantes, poetas, actores, personajes sociales, políticos, empresariales y eclesiásticos.

Bandera de Magallanes
Mi historia familiar comenzó al iniciar el siglo pasado, cuando un joven ibérico llegó a Punta Arenas, desde el pueblo minero de Mieres de la región de Asturias y, años más tarde una señorita logroñesa de Castilla realizó el mismo viaje, quienes se enamoraron en esa ciudad y, al cabo de algunos meses sellaron su compromiso ante la ley. De esta unión nacieron dos niñas, con siete años y medio de diferencia, cuyos nombres fueron Josefa y Ester. La primera se casó con un oficial del Ejército, y, la segunda se comprometió con Néstor Andrés Antonio Donoso Molina, abogado talquino, con quien tuvo tres hijos, siendo la primogénita la persona que relata esta historia.

Santiago

El 3 de enero de 1963 llegamos a establecer nuestra residencia definitiva en Santiago.

Durante este año sucedieron hechos  imposibles de borrar de la mente, como fueron los fallecimientos de Edith Piaf, célebre cantante francesa;  el asesinato del Presidente de Estado Unidos, John F. Kennedy y posteriormente, emprende su viaje eterno el Papa Juan XXIII, impulsor de las primeras reformas eclesiásticas.

En esa época comencé a conocer muchos cambios tecnológicos, desde el teléfono manual hasta el digital, siendo ya una mujer, luego la antigua máquina de escribir que utilizaba mi padre para confeccionar sus escritos de defensa de sus clientes con estampillas de impuestos, pasando por la máquina eléctrica, electrónica y, ahora cerca de mi jubilación, he tenido la oportunidad de trabajar con el nuevo lenguaje informático.

Lo que más me impactó, fue  una caja de cartón guardada y un día cualquiera se hizo el tiempo de abrir el tesoro, era un aparato rectangular con un vidrio y enchufes. De pronto comenzamos a sentir conversaciones, música y figuras en blanco y negro, entonces, mi progenitor nos anunció que dicha mercancía se llamaba televisor…, desde esa fecha, puedo decir que tuve el privilegio de haber pertenecido a una generación durante la cual se efectuaron grandes, novedosos y útiles descubrimientos en las diferentes áreas del saber.
Elenco El Litre

Retomando el asunto mágico del televisor, algunos programas que nos entretuvieron eran: la serie El Litre, parecida a lo que es hoy el espacio Los Venegas, y, donde los protagonistas eran Jorge Yáñez y Sonia Viveros, quienes reflejaban la realidad de una población en la zona sur de Santiago. Los sábados desde las catorce horas hasta las noticias animado por Don Francisco daban Sábados Gigantes.

Cuando comencé a asistir a fiestas, se escuchaban los discos de Luis Dimas, Cecilia, Sussy Vecky, Gloria Benavides y Pat Henry, entre otros y, en el ámbito político, comenzaban las primeras postulaciones para reemplazar a Jorge Alessandri, entre ellos estaban: Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende Gossens y Julio Durán Neumann.

Gira de estudio

En Enero de 1969 realicé la gira de estudios, cuyo inicio comenzó en la Estación Central rumbo a Puerto Varas, donde comí el mejor banquete de erizos. Al día siguiente seguía el tour hacia Osorno y Valdivia.
Después la excursión llegó a Puerto Montt estaba programado en la Isla Tenglo, para degustar un verdadero curanto cocinado en hoyo. Mientras servían los platos con mezcla de sabores de tierra, mar y aire, junto al chapalele y milcao, recordé el Elogio al Curanto del poeta Pablo de Rokha:

“Primero nos elaboramos una como olla en la tierra sagrada del patio de los naranjos,
la recalentamos con fuego de fierro y piedras ardientes,
embelleciéndola con hojas de nalca, como a una desnuda y feliz muchacha,
a la cual, cantando, le echamos choros, perdices, locos, cabezas de chancho,
malaya de buey y de ternera, patos, longanizas, quesos, criadillas, corvinas y sardinas,
sellándola y besándola como una tinaja de mosto,
colocándole una gran centolla en la boca.”
 
Curanto

El 4 de septiembre de 1970, será recordado históricamente como el día en que millones de chilenos coronaron sus deseos sociales y personales con la elección  de Salvador Allende Gossens, todos nos fuimos a la Alameda, donde ya se había iniciado una gran fiesta popular conducida por el actor Jorge Guerra –Pin Pon-, en uno de los tantos escenarios levantados para tal efecto.

En el lapso que transcurrió entre el triunfo electoral de 1970 y la toma efectiva de posesión de la presidencia debió superarse una fuerte crisis originada con el asesinato del Comandante en Jefe del Ejército, de la época, General René Schneider y, durante el mandato del Dr. Allende hubo sucesivos intentos insurreccionales de la derecha, cuya culminación fue un paro prolongado de médicos y de los transportistas, quienes fueron derrotados por las fuerzas populares en octubre de 1972.  Pero, el acontecimiento de mayor relevancia, a mi juicio, fue aquél ocurrido el día 29 de junio con intento subversivo conocido como el “tancazo o tanquetazo”, encabezado por el teniente coronel Roberto Souper del Regimiento Blindado Nº 2 de Santiago, con lo cual las fuerzas armadas comenzaron con el ensayo finalizado el 11de septiembre de 1973.

Los permanentes sabotajes de los servicios básicos y sectores vulnerables de las instalaciones de los servicios públicos, contribuyeron a la sensación de caos, como también el abastecimiento de los productos de primera necesidad para la población modesta, siendo éstos acaparados y adquiridos por los comerciantes y particulares con alta capacidad económica, cuyo resultado fue la creación del “mercado negro” de compraventa o trueque. Para contrarrestar esta actividad, la Dirección de Industria y Comercio –DIRINCO- propició la creación de las Juntas de Abastecimiento y Precios –JAP-, en los diferentes barrios de la capital, pero no lograron eliminar la sensación de escasez de los productos básicos y, la publicidad opositora tergiversó los objetivos de las JAP, equiparándolas a los Comités de Defensa de la Revolución de Cuba.

Lo superficialmente descrito era el ambiente cotidiano en el país. En la madrugada del 27 de julio ocurre otro suceso lamentable: el asesinato del Edecán de S,E, el Presidente de la República, Comandante de Submarinos, Arturo Araya Peters, en la terraza del segundo piso de su casa.

El 9 de agosto, Allende incorporó al Gabinete a los tres jefes de FF.AA. Durante ese período y hasta el 23 de agosto ocurren una serie  de acontecimientos políticos, que obligaron al Presidente Allende realizar nuevos cambios de su Gabinete y de los comandantes en jefes.

En el marco descrito, el 4 de septiembre de 1973, en todas las ciudades importantes se realizaron grandes manifestaciones para conmemorar el Tercer Aniversario del Triunfo Electoral de Salvador Allende Gossens. Mientras  se desarrollaba la actividad en Santiago, la Fuerza Aérea realizó un allanamiento en la Industria de Cobre Cerrillos, con el pretexto de la Ley de Control de Armas para intimidar y amedrentar a los trabajadores, en el procedimiento no se encontró armamento de ningún tipo, Este mismo operativo se efectuó el 7 de septiembre en la Industria Textil Sumar, donde dispararon contra los obreros que hacían turnos para proteger su lugar de trabajo.

Yo continuaba en Arica y en esa ciudad también se celebró el aniversario.

Febrero 1975
En las proximidades de las fiestas de fin de año, comencé a sentir una extraña sensación de angustia y, quizás, premonitoria, porque presentía que algo grave sucedería en el seno de mi familia y, justo al año de estar viviendo con ella, un día 7 de febrero de 1975, cerca de las diez de la noche falleció mi padre de un infarto cardíaco fulminante, en la localidad de San Alfonso, en los momentos que nos disponíamos a cenar, junto a la tía Elba y mi prima Gaby, quien había llegado de Concepción, porque tenía su marido asilado en la Embajada de Venezuela… Otro rudo y vil golpe que la vida me presentó, porque aún, después de tantos años, me acongoja y duele muchísimo recordar la pérdida de quien fue mi amigo y compañero por veinticuatro años.

De esta triste experiencia tengo un recuerdo muy hermoso de un militante socialista detenido en Punta Arenas al momento de conocer la muerte repentina de mi progenitor…

“Estimada Ester, acabo de enterarme del fallecimiento de su querido esposo Néstor. He sentido un gran pesar y los he acompañado mentalmente en su dolor. Recuerdo en él al Maestro, al Amigo y al Compañero que se consagró por entero durante largos años a la causa de los humildes y los sencillos y que estuvo de pie y erguido, cuando más arreciaba el temporal.

Tuve el privilegio de ser su alumno en el Instituto Superior de Comercio durante los difíciles años de 1947 y 1948 y tengo el recuerdo permanente de la reafirmación apasionada del ideario, que a su vez nos entregó a muchos de esa generación estudiantil.

Aquí le hemos rendido, querida Ester, nuestro homenaje destacando sus grandes condiciones humanas y el empeño y tesón que puso siempre en la consagración de sus ideales de Justicia y Fraternidad.

No pretendo que mis palabras sean consuelo, porque ellas no pueden mitigar el dolor de usted y de sus hijos, pero creo al menos que el recuerdo ennoblecido que tenemos de su compañero de toda la vida, le hará sentir más resignada.

Reciba mis fraternales condolencias, las de mi familia y la de viejos amigos, como así también de muchos que aquí han sabido por primera vez del amigo Néstor. La abraza a Ud. y los suyos, Mario G. R. Cárcel Pública, Punta Arenas.”




En el año 2004 fue muy significativo en el ámbito, por la  conmemoración del natalicio de mi padre, cuyo recuerdo plasmé en pocas letras,

Tus hijos Viviana, Sergio y Beatriz Donoso y tu leal compañera Ester

Recordando
 
Néstor Donoso Molina
1904-1975

Hace casi treinta y tres años, nuestro Padre, Amigo, Compañero y Maestro nos dejó una noche de febrero de 1975, en compañía de su familia, parientes y amigos. Nada fue igual para nosotros. Su espacio y presencia siguen flotando en la vida diaria. Pareciera que todo nos habla de él, especialmente en estos días cuando se conmemora el natalicio del compañero Presidente Salvador Allende Gossens, su amigo Néstor Donoso Molina, también tuvo esperanzas e ideales plasmados en sus hijos, en sus alumnos, en los compañeros  del Partido Socialista, en sus nietos y en todo aquél conocedor de su palabra cálida y gentil. Ese 18 de julio de 2004, se cumplió un siglo de su nacimiento acaecido en la ciudad de Talca en el seno de la familia Donoso Molina.

Su vida estuvo marcada por una permanente preocupación social a través  de la acción política y, en particular, en su colectividad política y en su actividad profesional siempre acorde con sus ideales políticos.

En la década de los 20, cercano a posiciones  anarquistas, siendo estudiante universitario, ya tenía inquietudes sociales, cuya culminación se concretizó con una injusta relegación del gobierno de Ibáñez, en la Isla Más Afuera del archipiélago Juan Fernández, en compañía del preclaro pensador socialista Eugenio Gonzalez y de otros perseguidos de la época, hecho consignado en la obra La Tiranía en Chile. Por tal motivo, nuestro padre no pudo finalizar su carrera de abogado en la Universidad de Chile, siendo expulsado del país y, posteriormente, recibió el título de Doctor en Leyes en Ecuador.

En los años 30, fue fundador del Partido Socialista en la Región de Magallanes y fue Secretario General Regional por diversos períodos, encargado de múltiples campañas electorales, precandidato a regidor que depuso su interés personal en beneficio de otros compañeros y su finalización fue la candidatura como senador por la circunscripción de Chiloé, Aysén y Magallanes, junto a Salvador Allende, en el año 1969.

En la década del 40, fue un incansable luchador por los derechos de los trabajadores del extremo austral, donde tuvo que sortear en la contienda con posiciones sectarias de otros partidos progresistas.

Durante el gobierno de Alessandri Rodríguez, fue perseguido al propugnar una política agraria magallánica contra el poder monopólico de la Compañía Explotadora de Tierra del Fuego, que manejaba más de un millón de hectáreas.

Su despedida de Magallanes fue motivo de sinnúmeros homenajes, pero el más masivo y significativo para él como para su familia, fue aquél entregado por los sindicalistas de la región, quienes testimoniaron su reconocimiento por su permanente y desinteresado resguardo profesional de los trabajadores magallánicos en diplomas donde están  inmortalizados la totalidad de las agrupaciones laborales de la zona.

Y, durante los años 60 se trasladó a Santiago, asumiendo funciones en la Seccional Providencia del Partido Socialista, donde fue candidato a regidor en la elección de 1971.

Algunos de ustedes nos acompañaron en su despedida, en aquella ocasión nuestra madre, su compañera de casi 25 años, decidió devolver su cuerpo a las cenizas y nunca estuvimos solos porque nos acompañan siempre y, en este momento, deseamos agradecer a los fieles y leales amigos y compañeros que en la lejanía se apenaron, a los que lloraron su partida, a los que rezaron creyendo en la vida eterna y a quienes sintieron como propia la partida del Compañero Donoso, quien participó en numerosos episodios sociales y políticos desde su arribo a la región magallánica, en 1938. También, entregó conocimiento, alegría y sabiduría a sus discípulos del Liceo Comercial, y, cómo no recordar algunos hechos consagrados durante largos años a la causa de los humildes y los discriminados sociales de Chile y del Mundo.

¡Hasta siempre Padre, Amigo y Compañero Donoso!


lunes, 24 de junio de 2013

De Allende, historias fragmentadas, legados familiares y otras yerbas.


Cecilia Suárez Indart

La Comandancia del Regimiento Rancagua Nº 4 de Arica pasó al mando del 4º de Líneas de Tacna. Entregó el cuartel del regimiento y la ciudad a las autoridades de Perú de acuerdo al tratado del año 1929. Ese era mi abuelo, el último Comandante de Infantería chileno en Tacna, Héctor Suárez. Las historias personales definitivamente no pueden ser producto de la casualidad. Las vidas a veces van en paralelo y llega un momento en que se entrelazan.

En el natalicio de Salvador Allende, Fidel Castro en sus palabras rememora: “Ingresa voluntario al servicio militar en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar. Solicita traslado al Regimiento Lanceros de Tacna, un enclave chileno en el norte seco y semidesértico, posteriormente devuelto a Perú”. Y descubro – al menos para mí- algo absolutamente nuevo y sorprendente: Mi abuelo y Salvador Allende por los años 27 o 28 transitaron por los mismos caminos. Si se conocieron o no, eso ya es otro cuento.

Corría el verano del año 1952 y mi padre, Jaime Suárez, había viajado de Concepción a disfrutar de sus vacaciones universitarias en Osorno, y ahí registró una experiencia, que quizás entonces no valoró en su total dimensión. Conoció a Salvador Allende.

Entre sus tantos escritos, todos guardados y cuidados por mí, pensando que a lo mejor el destino me premie y pueda dedicarme a ordenarlos, sistematizarlos y publicarlos, encuentro una nota de puño y letra de Jaime con sus recuerdos:
 “Un pequeño grupo que avanzaba hacia el Hotel Burnier llamó particularmente mi atención. Santiago Rozas Angulo, dirigente socialista, Rigoberto Cossio dirigente radical, Enrique Zapata, dirigente comunista y otros acompañaban a políticos “afuerinos”. “Chachao” Rozas, al divisarme, me llamó con mucho afecto. Cruce la calle y fui a la puerta del Hotel. Santiago Rojas me presentó al Senador por Valdivia, Osorno, Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes, el Dr. Salvador Allende. Joven y desenvuelto, lentes sin marcos, elegante, me saludó como si yo hubiese sido importante…El era el candidato a Presidente de la República, por el Frente del Pueblo y se encontraba en la zona realizando su campaña. Posteriormente me preguntó si podía acompañarlos, esa misma tarde, al campo.”
“En la población de los trabajadores de Pilmaiquén se realizó la concentración. Sobre un cajón de azúcar vacío, con un simple megáfono, los oradores se dirigían a una reducida pero entusiasta concurrencia. Retuve, para el resto de mi vida, la imagen de la silueta de ese viejo líder comunista de verbo apasionado y vigoroso, Elías Lafferte.”

En el mes de abril de 1987, a su regreso a México DF de un viaje a La Habana, Jaime nos escribe una carta a Bernardo y a mí. Es enfático en aclarar que se encuentra bien de salud, para que no vayamos a caer –con ese particular sentido necrológico que nos caracteriza a los chilenos- en la sospecha de que sus opiniones son testamentarias. En ese texto señala categórico:

“Les he dicho y lo repito: mi mayor orgullo está en haber sido colaborador de Allende. Cualquiera de esos pobres diablos que sean retractores no pueden borrar las tres líneas de la historia de Chile”

Continúo revisando papeles, cartas, escritos, recortes de diarios en un afán de reconstruir nuestra historia familiar, fragmentada, con muy pocas fotos de la infancia y de pronto encuentro una foto mia. Fue captada en el Parque Matías Cousiño (actualmente Parque O”Higgins”). Año 1964, concentración del FRAP (Frente de Acción Popular), cierre de campaña de la candidatura del Dr. Salvador Allende. No falta la bandera de Viva Allende. Miro mi foto y me emociono. El ser regalona de mi padre en mi vida fue de dulce y agraz, pero puesto en una balanza siempre será más de dulce. Imposible no recordar las idas a Guardia Vieja, los encuentros en San Martín, en el Senado. Recordar la eterna broma diciendo mi lápida será: Aquí yace el futuro presidente de Chile. Luego vendría el Gobierno en la Intendencia de Valparaíso y al año siguiente en la Intendencia de Concepción.

El 26 de junio en la Plaza de la Constitución, todo estaba preparado para el acto de su centenario: un gran escenario, sillas dispuestas para los invitados especiales y también vallas de seguridad para contener al pueblo allendista. Veo rostros emocionados y tomo fotos; saludo a compañeros, converso con una señora con la que estamos apoyadas en la reja. Me encuentro con uno de los nietos de Carlos Prats y comentamos el acto. Hablando con mí hermano, Bernardo, le cuento mis impresiones sobre la selectividad del homenaje con un dejo de amargura y él desde Moscú me dice: ¿y qué esperabas?

Imaginé a Allende, 56 años atrás, sobre un cajón de azúcar vacío, megáfono en mano, hablando de la sociedad mejor que quería construir.

sábado, 8 de junio de 2013

Carta sobre mi papá

Estimados amig@s y compañer@s de Romilio Tambutti:

Soy Daniela Tambutti, la hija menor de Romilio. Antes que nada, perdón por escribirles tarde, pero en nombre de mi familia (Martha, su esposa; Sebastián, Marcia, Paulina y yo, sus hijos) queremos agradecerles mucho por la compañía y muestras de afecto que nos brindaron en la despedida de mi papá. También queremos agradecerles mucho a aquellos que no pudieron acompañarnos, pero que nos llamaron por teléfono o escribieron un mail.

Ante la imposibilidad de hablar personalmente con cada uno de ustedes, quiero escribirles una carta sobre mi papá. Espero que no les tome mucho tiempo, pues es larga…

No he tenido el privilegio de conocerlos personalmente a todos ustedes, pero espero poder conocerlos algún día y “robarme” un cachito de las experiencias que vivieron al lado de mi padre. Me emociona cuando cuentan algo de la vida de mi papá. Para mí son valiosos esos recuerdos porque voy conociendo más cosas de él.

En esta carta quiero transmitirles la paz y el gozo que mi familia y yo tenemos acerca del fallecimiento de m papá. No deseo causarles ninguna tristeza. Por supuesto que tenemos nuestros momentos de tristeza, lloramos, lo extrañamos… pero abunda más la paz que la tristeza en nuestros corazones.

Mi padre siempre, siempre amó a Chile. Nunca dejó de hablar de su patria, nunca quiso nacionalizarse de México. Chile siempre estuvo presente en mi vida, no sólo porque tuviera familiares allá, sino porque a mi padre le encantaba la comida y la música folcklórica chilena (quedaba muy contento cuando había porotos granados, cazuela de pollo, sopaipillas…). Le encantaba hablarme de la geografía de Chile (sobre todo, la del sur), de sus años estudiantiles y como académico (algo que sé muy poco y que me encantaría saber más, pero sé que me las contaba con mucho entusiasmo)… ¡Le costaba mucho trabajo ver algún defecto de su patria!

Cuatro pasiones tuvo mi papá en su vida (él mismo lo dijo):

1. Pasión por la lucha social. Siempre buscó cómo construir una sociedad más justa e igualitaria, cómo defender la causa del pobre, del proletariado, del campesino… Con respecto a esta pasión, creo que los años más efervescentes de la vida de mi papá fueron sus años universitarios (como estudiante y como académico). Recuerdo que se le notaba la emoción en su rostro cuando me contaba de su participación en el Partido Socialista y en las campañas de Salvador de Allende y sus años en el Pedagógico…

2. Pasión por la Naturaleza. Se maravillaba de ver los paisajes… Le encantaba ver la cordillera llena de nieve, pasear por el campo o el bosque, ver el mar, observar los cielos… También tenía gran predilección por los animales y las aves…  (Silbaba mucho a los pajaritos, aún en Villa Olímpica)…

3. Pasión por la música. De no haber sido académico, le habría encantado ser director de orquesta…

4. Pasión por el conocimiento. No sólo se interesó en Física-Matemáticas, sino también en otros campos como sociología, educación, política, tecnología, música, etc.

Pero en los últimos años y, sobre todo, en los últimos meses, mi padre añadió una quinta pasión a su vida: la pasión por conocer a Dios. Él estaba maravillado de Dios, de lo pequeño que somos para comprender Su grandeza, Majestad, sabiduría, misericordia… y esta pasión opacó poco a poco a las demás pasiones de la vida de mi papá. En los últimos meses, dejó de leer libros, casi no oía música, ya no veía el noticiero y se enfocó más en conocer a Dios a través de la Biblia.

Para muchos les parecerá extraño esto, pero es cierto. Mi padre recibió a Cristo a su corazón hace 25 años, pero en los últimos años se acercó mucho a Él e invirtió el tiempo que le quedaba en conocerlo y prepararse para estar ante la presencia de Dios, pues presentía su final.

Por supuesto que mi papá esta de acuerdo con Marx, de que “La religión es el opio de los pueblos”, pero él no estaba practicando ninguna religión, sino cultivando una relación personal, real y viva con Dios a través de Jesucristo.

El 3 de enero ya no se pudo levantar de la cama. Ya estaba débil desde hace unos días, pero ese día no se pudo levantar, y murió al día siguiente, casi a las 7 de la mañana. Murió dormido, sin darse cuenta, rodeado del amor de su familia (mi mamá, mis hermanos y yo), en su cama, en paz y sin temor a la muerte. Mi familia y yo estamos muy agradecidos con Dios por la forma en cómo murió mi papá y porque en Su misericordia, no permitió que se prolongara más sus momentos más débiles y difíciles (sólo duró 24 horas) y porque en este instante está con Dios!

En sus últimas horas le preguntamos a mi papá si quería que se hiciera algo en su despedida y él dijo que quería transmitir unas preguntas a sus amigos y familiares -las escribimos mientras nos dictaba- para que lo reflexionaran. Transcribo a continuación las preguntas de mi padre:

1.     “¿Qué significa construir un nuevo hombre, una nueva sociedad?”

2.     “¿Qué le falta al camino humano, que yo (mi papá) lo que visto con tanta claridad en este último tiempo?”

3.     “¿Cómo pueden las sociedades construir hombres superiores en lo humano… pero cuál en la sabiduría?”

4.     “¿Qué líder o teoría política ha ido a cambiar esos aspectos de los campesinos o de su pueblo?”

“Si alguno cree que esto es locura, esto también se planteó cuando aparecieron las ideas del socialismo. Si lo primero –ser socialista auténtico- es muy difícil, lo segundo es imposible. No es humano, pues viene de Dios.”

Mi padre se convenció de que ningún líder humano, ni modelo o teoría social-política podía y puede cambiar al hombre desde dentro. Ningún hombre o teoría puede hacer sabio al hombre y quitarle el egocentrismo, codicia, impaciencia, mentira, orgullo, etc. Sólo Dios a través de Jesucristo.

Por eso, mi papá estaba impresionado con Dios. Mientras su cuerpo se iba debilitándose más, su espíritu se iba fortaleciendo más en Dios.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie va al Padre, sino por mí.” Juan 14:6.

En este momento mi padre está en la eternidad con Dios. ¡Qué hermoso sería que todos, absolutamente TODOS, tuviéramos esta misma esperanza! ¡Qué hermoso es no temer a la muerte porque tenemos la certeza de que Dios nos ama y nunca nunca nos abandonará! Dios dice que el día de tu muerte es en realidad el primer día de tu vida.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” Juan 3:16.

Muchas gracias por su tiempo. ¡Muchas gracias por ser parte de la vida de mi padre! Por favor reenvíen esta carta todos los conocidos de mi papá, pues sólo conozco algunas direcciones de e-mail.

A todos y cada uno les mando un abrazo fraternal.

Sinceramente,                                                                                                                

Daniela Tambutti 
Enero 2013